miércoles, 17 de agosto de 2016

Qué bonito es leer la biblia en familia

Como acto de curiosidad, recientemente me he puesto a leer la biblia. Arranqué desde el principio, por el Génesis, y rápidamente llegué a una parte que me llamó mucho la atención.

Jehová ya había decidido destruir completamente a Sodoma y Gomorra, chivos y cabras incluidos –creo que no necesito entrar en muchos detalles aquí, básicamente para él esa gente era de lo último y no merecía vivir, ni siquiera los bebés  –, pero un hombre llamado Abraham, quien tenía cierto contacto sobrenatural con él, le rogó que lo reconsiderara, porque ahí vivían personas justas. Por personas justas se refería a su sobrino Lot que tenía una esposa y dos hijas. Hay que aclarar lo de “una esposa” y no decir simplemente “esposa”, porque la poligamia era cosa corriente en tiempos del antiguo testamento…

Lo cierto es que Jehová –¿o Yahvé? Dios gusta de cambiar de nombre, tipo Prince –le hace caso a Abraham, porque es él, y manda a un par de ángeles a que saquen de Sodoma y Gomorra a Lot y a su familia. Cuando ese par de ángeles llega a la ciudad –no son descritos, pero los imagino bellísimos cual el ángel de Barbarella, al fin y al cabo son ángeles –se corre la voz rápidamente entre los lugareños que resuelven “hacerles la maldad” –literal –en clara referencia a abusar de ellos sexualmente.

Lot, al darse cuenta de la situación y para evitar que le hagan la maldad a los ángeles, ofrece a sus vecinos que por qué mejor no toman a las dos hijas que él tiene. Imagino que en tiempos bíblicos eso sería lo más cortés con la visita –las mujeres en la biblia valen poco más que el ganado y frecuentemente se les considera "inmundas" por ser lo que son –. De cualquier modo el intento es inútil, pues los lugareños rechazan tan “gentil” gesto. Quieren es a los ángeles, que por cierto si bien bellos yo antes creía que eran asexuados, como los teletubbies, pero como que no. Por algún lado tendrán que defecar, supongo, aunque boca seguro tienen, para cantar…

Los ángeles, resignados, asumen su destino, pero aprovechan y le dicen a Lot que salga corriendo con la esposa y las hijas, y que no miren para atrás, porque dios va a escoñetar la ciudad.

Lot y compañía inmediatamente salen corriendo de ahí nada más que con lo que tienen encima. En efecto Jehová vuelve mierda a Sodoma y Gomorra, con ángeles y todo, mediante una lluvia de fuego. Sin embargo, la gafa de la mujer de Lot no se aguantó, volteó a ver qué estaba pasando y se convirtió en estatua de sal. No la juzgo, al fin y al cabo los ángeles no le advirtieron lo que podía pasar si volteaba. Tampoco juzgo a los ángeles, que en el calor del momento mucho habrán hecho. Lo que sí es que a Lot y a las hijas como que la mujer les supo a culo, porque la dejaron ahí tirada, pero bueno, en una situación de supervivencia tan rara a saber qué hubiese hecho cualquiera de nosotros.


Ya en el desierto y después del susto, las hijas de Lot, como no encuentra más hombres a la vista y cuyos prometidos se quedaron en la ciudad, agarran, emborrachan al padre y se lo violan. Así lo habrán rascado que el señor al día siguiente no se acordaba de nada. Las muchachas quedan embarazadas y posteriormente tienen a sus hijos, ¿o debo decir hermanos? Que a la vez son hijos y nietos de Lot.

Jesús, según la biblia, es descendiente directo del fruto de estos actos.

No por nada mi psiquiatra desaconseja leer la biblia. Él me explica que de hecho la lectura bíblica está asociada con patologías mentales relacionadas con la idealización del misticismo, en consonancia con lo que decía mi abuela: “quien lee la biblia se vuelve loco”. Desde luego si alguna persona atormentada decide abrir una biblia y leer alguna página al azar en vez de paz puede conseguirse facilito con una masacre masiva, agresiones sexuales colectivas y escenas explícitas de incesto. Dígame a los presos que se las suelen dar como consuelo. Lo que sí me parece una locura es que alguien sea capaz de poner a un niño o a una niña a leerse eso. Las biblias deberían tener una calcomanía en la carátula advirtiendo sobre su contenido adulto.


Tan cochambroso, el cuento entre Lot y las hijas ha sido representado por artistas

La historia de Lot, la esposa y las hijas es solo una entre muchas historias sórdidas similares dentro de las "sagradas escrituras" pero, más allá de su amplio repertorio de violencia, la biblia es además un texto bastante coercitivo que plantea lejos de cualquier duda cosas como que las adúlteras deben morir a pedradas, y que lo más importante es siempre adorar a Jehová sobre todas las cosas o las consecuencias serán las peores. Yo francamente no entiendo a la gente que dice que un texto así era necesario para un “control social”.  Jehová parece un ente bastante caprichoso, que achicharra a los sacerdotes que le hacen culto si llegan a equivocarse en cualquier detalle de las muchas ceremonias que impone y que, no está demás decirlo, implican el sacrificio de innumerable cantidad de animales, con lo mucho que critican a los santeros por eso. Sacrificio y quema, porque tal parece que Jehová disfruta con el olor a parrilla.

¿Dios o el diablo?

Muchas personas afirman que el problema no es la biblia, sino el antiguo testamento, que es donde aparecen todas las aberraciones que describo, y que su contenido no debe tomarse de forma literal. No obstante, el antiguo testamento es la base teológica que los católicos y en especial los evangélicos –cuyo avance preocupa, puesto que tienen una política de alcanzar espacios de poder para imponer dogmas a los demás, un ejemplo claro es NUVIPA, lo que se traduce en un reto para el disfrute de los derechos humanos y en especial de los derechos sexuales y reproductivos –usan de excusa para justificar la discriminación en función de género y orientación sexual. Es como un menú del que agarran lo que les da la gana.


A los cristianos fundamentalistas no les tiembla la voz para decir que ser gay es pecado, pero sí comen cochino, a pesar de que la biblia lo prohíbe tajantemente –aunque en lo tocante a esto último, bien por ellos, porque la comida kosher además de que es un fastidio conseguirla, y es cara, no es precisamente la más sabrosa; un bisté kosher es más duro que una chancla, por no hablar del vino, cualquier vino de cartón es preferible –. La biblia dice cosas tan locas como que si a una muchacha la violan, su violador puede no ser castigado si se casa con ella.

A diferencia de lo que la mayoría piensa, la biblia está llena de apologías al odio y quien diga lo contrario es que sencillamente no la ha leído. El Corán tiene muy mala fama porque supuestamente manda a matar a los infieles. En verdad no sé qué dice el Corán al respecto, porque nunca lo he leído, pero les puedo decir que la Biblia sí lo dice. En la biblia hay cualquier cantidad de incitación a cometer los peores actos, incluido lo que en la actualidad se considera genocidio y crímenes de guerra con llamados como que de los pueblos enemigos no deben quedar vivos ni mujeres ni niños. En el Pentateuco, conjunto formado por los cinco primeros libros de la Biblia que la tradición atribuye al patriarca hebreo Moisés, Jehová pide, entre otras barbaridades, matanzas a gran escala, y matanzas a gran escala le dan.

No he leído “Mi lucha”, pero me sorprendería que fuese peor.

Muchos católicos y cristianos coinciden en decir que dios tuvo que ser así de duro para preparar la venida de su hijo. Pues vaya manera...

No obstante hay personas convencidas de que el dios de Abraham, lejos de ser el verdadero creador del todo, no es más que un ente malvado que produce sufrimiento, destrucción y horror por placer, que seleccionó a un pueblo y le dio unas tierras por el simple gusto retorcido de que cometiesen atrocidades y de que lo adoraran. Para conseguir este cometido, arrasó con todo lo que hubiese de por medio –literal, el diluvio universal lo manda no porque la gente cometiese maldades sino porque no le rendían pleitesía como a él le daba la gana–, incluyendo a quienes entre su pueblo elegido dudaron de su autoridad. Por ejemplo, ante las décadas que el pueblo de Israel estuvo vagando por el desierto, algunos tuvieron la lógica idea de preguntar a Moisés básicamente que cuándo iban a llegar a la tierra prometida. Jehová, lejos de mostrar un ápice de comprensión, "envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel" (Números 21:6).

La idea de que el dios del antiguo testamento es en realidad el diablo no es nueva ni descabellada. Teólogos importantes así lo sugieren desde el siglo I, como el griego Marción de Sínope, o el intelectual anglo-estadounidense del siglo XVIII Thomas Paine –importante promotor de la democracia –. Desde hace milenios, pues, muchas personas lo han sostenido, entre ellos los gnósticos, aunque frecuentemente han sido declaradas herejes, perseguidas, torturadas y ejecutadas por la iglesia.

¿El "hijo del hombre" vino al mundo para traer pura paz y amor?

Desde luego el cambio de personalidad entre el dios del antiguo y el nuevo testamento es remarcable. De entrada el primero se muestra sectario en tanto parece que lo suyo es solo el pueblo elegido, en cambio el segundo es un poco más universal. Sin embargo, el dios del nuevo testamento también tiene la megalomanía de que lo adoren o si no castiga –parece que lo único que no está dispuesto a perdonar es eso, "solos Jesús salva" estoy cansado de leer.


El Nuevo Testamento tiene guiños a la idea de que Yahvé es el diablo, pero la manera que lo plantea tampoco es tan inocua. En el Evangelio de Juan, Jesús les dice a los judíos “procedéis del diablo, que es vuestro padre”, siete palabras que los cristianos se tomaron como una licencia 007 para matarles, perseguirles y de todo, una vez que alcanzaron el poder en Europa. Y es que, aparte de abogar por la mortificación corporal a través del uso del cilicio, no todas las enseñanzas de Cristo recopiladas en la biblia son paz y amor, si no miren esto que aparece en el Evangelio de San Mateo (parte de la Biblia que la iglesia ha buscado desde hace siglos cómo darle la vuelta para que suene menos fea, pero que es un llamado evidentemente contrario a la no violencia):

10:34 No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada.
10:35 Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;
10:36 y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.
10:37 El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
10:38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
10:39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará


Desde luego el contenido del Antiguo Testamento (en especial el final del mismo, que tienen un tono apocalíptico bastante marcado y cuya vaguedad en verdad se presta para lo que sea) ha dado para todo, pero el nuevo no tiene nada que envidiarle. Los católicos y cristianos en general se ven como los protectores de la familia, cosa que contrasta con lo de "enfrentar al hijo con su padre", que aparece una y otra vez en boca de Cristo. "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también a su propia vida, no puede ser mis discípulo". Esto ha servido para que sectas se aíslen del mundo y desintegren muchos núcleos familiares, como pasó con los seguidores de Jim Jones, quienes abandonaron sus hogares en Estados Unidos para irse a formar una comuna en Guyana. Esta gente, en vez de encontrarse espiritualmente, terminó en esclavitud para posteriormente en 1978 suicidarse colectivamente y ejecutar a quienes no querían matarse, según instrucciones del mismo Jones. 920 personas murieron en esa oportunidad. Algo parecido pasó en Texas, lo llamaron La Masacre de Waco, en una época tan cercana como los años 90.


La libertad de culto es un derecho humano, pero esta libertad es evidente que no puede considerarse un absoluto, sobre todo ante el hecho de que ha sido y sigue siendo utilizada como pretexto para hacer e imponer el mal.

Partir no solo de que tu religión es la verdadera sino menospreciar a quien no crea en ella no tiene nada de bueno. Es una cosa que creyentes y líderes espirituales tienen que interiorizar.

No todo el mundo tiene que creer en lo mismo, y nadie le tiene que imponer su moral al resto, mucho menos ligar sus creencias con las política y las leyes. Ni qué hablar de decir que algo solo porque esté en la biblia es "palabra de dios" y necesariamente bueno en tanto, como ya ven, la biblia si algo tiene son locuras, que interpretadas por corrientes fundamentalistas son peligrosísimas.