domingo, 14 de octubre de 2012

El pez que fuma

"El pez que fuma" (1977) de Román Chalbaud es para muchos la mejor película venezolana y no es para menos. A mí me encanta por su lenguaje, su venezolanismo, su visión de la democracia y a la vez su universalidad. Sin ser pretenciosa tiene de todo, hasta un cochino. Lo que más me gusta, sin embargo, (a parte del final que es una obra maestra) es ese reflejo social de nuestros años setenta que si bien con todos sus defectos me atrevería a decir fueron más abiertos y diversos que los actuales. Los setenta venezolanos fueron como los ochenta españoles: licenciosos, divertidos.


Ficha técnica
Dirección: Román Chalbaud
Guión: José Ignacio Cabrujas (novela)
Protagonistas: Hilda Vera (La Garza), Orlando Urdaneta (Jairo), Rafael Briceño, Haydée Balza y Miguel País: Venezuela
Año: 1977
Género: Comedia, Drama
Duración: 120 minutos
Idioma: Español

El pez que fuma es un bar-prostíbulo, ubicado en las periferias de la ciudad, regido por La Garza (Hilda Vera) quien hace bastante dinero con su negocio y le confía a su amante Dimas (Miguel Ángel Landa) la tarea de depositarlo en un banco. Dimas,después de gastarse el dinero en apuestas y mujeeres, sufre un atentado en nombre de Tobías (Ignacio Navarro), presidiario y antiguo amante de La Garza. Dimas decide vengarse pero antes se aparece Jairo (Orlando Urdaneta) en el bar quien, también enviado por Tobías, sacude por lo bajito la dinámica preestablecida en El pez que fuma. La película tiene momentos gloriosos, como un velorio lleno de putas y travestidos donde se canta un tango, o cuando Hilda Vera toma la cédula de identidad de Orlando Urdaneta y la lee: "Estevez García, Jairo Javier. 10/10/58. Soltero y marico".

Abajo la película completa, que si no la ha visto debería. No se asuste si al principio la encuentra un poco densa porque al poco agarra ritmo. Es una historia bien contada. Tampoco se asuste con el sonido del principio, una lamentable falla de origen pero que inmediatamente se acomoda para quedar una resonancia del pasado que junto con la textura de la imagen confieren valor añadido de nostalgia (como un filtro de Instagram pero sin la ridiculez). Ojo que también tiene un negro un poco dilatado al arrancar, no es que esté mala.

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