domingo, 22 de julio de 2012

Cochino dinero

Primero me enteré de que mi ex, Gustavo, costeaba al 100% las salidas con… …ese que ahora ocupa su corazón. Luego me enteré de que le daba obsequios suntuosos, le pagaba viajes y lo había metido a vivir en su apartamento nuevo, todos los gastos pagos, por supuesto. La última vez que salí con Gustavo recibió una llama "misteriosa" que más o menos discurrió de la siguiente manera:

-Papito -decía con voz temblorosa, como si su interlocutor fuese un mafioso, que ya le había cortado una mano a la espera del pago de una cuantiosa deuda derivada de audaces apuestas a las peleas ilegales de perros, y ahora lo amenazaba con la muerte -ahora no te puedo hacer la transferencia... ...¡Pero no te molestes!... ...Estoy en la calle... ...Haz algo: revisa en la mesita de noche que creo... ...¡Ah! Ya revisaste ahí... 


No tendría que molestarme, al fin y al cabo tengo novio, lo pasado ya pasó y pasó hace tiempo (estaba yo empezando la universidad, hace como 5 años de eso), pero es que la historia entre Gustavo y yo fue diferente; digamos que la tacañería era un rasgo muy suyo y así lo acepté en su momento, es más, en esas arenas me metí advertido: la chica que me lo presentó me puso al tanto del asunto a raíz de unas salidas en las que el comportamiento de él habría sido algo mezquino (salieron a cenar y siendo el jefe de ella, no se conformó con dividir la cuenta, que sería lo normal, sino que le exigió los céntimos). Gustavo y yo nos fuimos juntos a estudiar a España con poquitísimo dinero.

Cuando Gustavo veía algo en oferta, por inútil que fuese, se ponía a pensar en la utilidad que podía darle, lo que lo llevaba a comprar baratijas, luego además recogía cosas de la basura ajena. En una oportunidad se consiguió una maquinita para plastificar carnets que estuvo a punto de llevarse “¡¿Qué vas a hacer con eso?!” le pregunté sofocado. Recuerdo un día en el que me acerqué a nuestro refrigerador y me pegó un fuerte hedor; resultó que el señorito había estado guardando una serie de sobras que, finalmente, cayeron en avanzado estado de descomposición: había un huevo metido en un frasco de mayonesa que, cuando lo abrí, apestaba tanto que se me aguaron los ojos (¿para qué carajo lo había guardado él?), una taza cubierta con papel aluminio que contenía algo tan podrido que era irreconocible, un tupperware con unos champiñones nacidos (odio ese uso popular de esa palabra pero lo empleo porque ilustra la escena con toda su sordidez, eran como unos champiñones con champiñones), y un chili con carne tan antiguo que, por más que hice memoria, no pude acordarme de cuándo fue preparado. Tiré todo eso inmediatamente y unas cuantas otras sobras más que él había guardado a mis espaldas, a mis espaldas porque sabía que me molestaba. Demás está decir que las salidas las dividíamos a medias y nada de que alguna vez recibí de él gran cosa.

Lo cierto también es que durante el verano en el que se me ocurrió irme a Inglaterra a mejorar mi inglés Gustavo me dejó por... ...ese, a quien metió en mi casa (o al menos en la casa cuyo alquiler había dejado yo pagado por un par de meses). A ambos nos empezaba a ir bien pero sin duda para él el futuro cercano pintaba mejor; yo, con 22 años, simplemente me había ganado una beca pero a mi ex, ya cercano a los 30, estaban por hacerlo fijo en la importante compañía de telecomunicaciones donde hacía las pasantías de grado de su posgrado. De ser un sin papeles pasaba a engrosar las listas de la clase media de un país que no era Suiza pero tampoco dejaba de ser geográficamente europeo. Después de tres años en los que me tuve que calar las verdes venía un carajito mucho menor que yo salido del extraradio madrileño y más ordinario que una pantaleta de fieltro (sin embargo pedante y pretencioso, a pesar de que su clase social equivalente en Venezuela habría sido la F+), a comerse las maduras.

A… …ese, no lo aguanta nadie. A parte de lo que ya he descrito resulta que es celópata, tramoyero, no estudia, suele estar desempleado y cuando no lo está es porque hace algún tipo de trabajo temporal de esos que no llevan a ningún lado cuya cotización aprovecha periódicamente para cobrar el paro. Por lo menos, sin ser la gran cosa, es bonito, a diferencia de mi ex, treitón de cara de bonachón, como de perrito, nariz regordeta, cabeza cuadrada, ojos pequeños, boca alargada y hocico; luego tiene el cuerpo flaco y flácido, barriguita, culito de pollo y piernas raquíticas. También es cierto que tiene manos y pies bonitos, buen miembro y, en general, a mí me gustaba, pero podría decirse que su belleza es más bien picasiana. Cuando empecé a salir con él yo lo llamaba a sus espaldas “mi feito”. El vejete poco agraciado con la loquita adolescente malamañosa guapetona y yo haciendo el papel de Ivana Trump pero sin dinero.

Luego el "divorcio" me perjudicó de una manera espectacular. Yo, por ejemplo, había venido pagando el Internet y los cartuchos de tinta porque Gustavo había comprado la computadora y la impresora; como él había comprado el televisor yo pagaba el teléfono, y así, con el fin de que ambos pusiéramos más o menos la misma cantidad de dinero. Pues resulta que él se lo llevó todo y cuando regresé de Bournemouth me encontré con que no sólo no tenía novio sino que ni siquiera tenía toallas. El muy desgraciado se llevó hasta las copas que me había regalado el año anterior por navidad.
 

En fin, que francamente a mí me cuesta mucho bendecir la unión de ese par a pesar de que Gustavo y... ...ese, lleven más tiempo juntos del que estuvimos Gustavo y yo. Mi novio actual, por cierto, acaba de conseguir un muy buen trabajo y ya estoy temblando. Hasta raro se puso. Una voz interna me tortura diciéndome que después de todo este tiempo quién sabe si me cambie por algún marginalito de la cota 905 de cuerpo más definido a quien pueda conquistar ahora que, por ejemplo, puede finalmente comprarse un carro. Espero se trate sólo de una fantasía paranóica pero miren a su alrededor y verán que la historia se repite en todas partes, por eso me molesta tanto escuchar a tantas mujeres y a algunos maricos de mi entorno decir que están pendientes de conseguir a un tipo con casa, carro y de ser posible una lancha; un papá, pues (aunque puede que sin ellas y ellos saberlo), puesto que, dado que vivimos en un país con una clase media muy débil, tan abultadas cuentas bancarias (porque en cualquier otro lugar eso lo tiene cualquiera que trabaje en lo que sea, que es el deber ser, pero aquí no tanto) no suelen tener menos de cuarenta años, en vez de buscarse a alguien que les guste y tenga potencial con el que empezar un camino juntos.

Específicamente, es por todo lo expuesto que cuando esta semana escuché a una compañera de trabajo, indecisa, hablar del tipo con lancha que la estaba invitando a la playa (al fin y al cabo a ella no le gustaba mucho el hombre físicamente y era probable que le cobrara la salidita en especias), me descargué con toda la maldad que encontré en la amargura de este momento de inseguridad que estoy viviendo debido a lo que he pasado. Primero le dije que si sabía lo que iba a pasar y no quería donársela entonces que no fuera y que ni se le ocurriera ir a hacer el papel de seca porque iba a echarle a perder el fin de semana a todos. Por último, le sugerí buscar a alguien más de su edad que tuviese la vida menos hecha, porque el tipo de hombre buenote y con plata como ella lo quiere no es que no exista sino que no sobra y jamás estará pendiente de una mujer que ya pasó los treinta y que, si bien agradable a la vista, no es nada frente a las niñitas operadas e inteligentes que están a la caza del partido perfecto en esta ciudad de varios millones de habitantes donde hay más mujeres que hombres y, para colmo, abundan los gays.



Hasta el próximo domingo.

2 comentarios:

  1. De vez en cuando te sigo desde España; me hizo gracia : ).... quiza suene un poco cruel , lo siento, al fin y al cabo en su día seguro lo pasaste mal... pero la distancia "emocional" del que lo lee... supongo que el tiempo en tu caso, supone vía libre a la sonrisa.

    en fin, ojalá no se repita la Historia. Que mal vivir con esa inseguridad respecto a tu pareja no?... de todas maneras, si ya la sientes.... es que algo no andará bien jajaa ... te doy menos de 6 meses con tu actual novio!

    Parece que Gustavo fue un cabrón despiadado!... quedo a la espera de que el destino le depare su merecida ración y podamos enterarnos por estos lares... empezar por sufrir una gran "judiada" por parte de la "niñata de extraradio" y terminar en un "Diógenes" agudo estaría bien.

    Un saludo!

    P.D. juraría que "pagar en especias" es incorrecto; creo que lo correcto es decir "pagar en especie"... de hecho en inglés es "to pay in kind" (en español especie y clase comparten sentidos)... si bien las especias antiguamente eran cosa muy valiosa y hasta creo que históricamente en algunos casos han llegado a ser usadas como moneda... creo que este caso estará más relacionado con el pago en "bienes" en general, de especie o clase cualquiera, ante la falta de efectivo, me imagino al campesino pobre llevando a la raquítica vaca porque necesita penicilina para un hijo o la mujer... y en ese sentido más concreto que usas tu, en favores sexuales.
    Claro que no lo puedo asegurar y quizá el equivocado sea yo... de cualquier manera desde un punto de vista más estético-superficial suena muchísimo mejor " pago en especie"!!! a todas luces, tiene mucha más "clase" : )

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  2. Al final mi novio me terminó!!! Muy premonitorio este mensaje

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