domingo, 3 de junio de 2012

Vergüenza, dolor, sanguaza y prurito

Desde ya advierto que esta entrada tiene un lenguaje fuerte y relatos sórdidos, más sórdidos que los de costumbre. 


Frente a la "promiscuidad exacerbada"[1] son inevitables consecuencias y si además tomamos en cuenta que los eternos solteros solemos vivir la vida intensamente... Cuando un homosexual fallece la hipótesis siempre más rumoreada es la del SIDA (por eso espero irme de este mundo a consecuencia de un accidente de avión o algo así), por más que en la actualidad se trate de una enfermedad crónica de la que morir sea raro; sin embargo son famosos los cuentos anteriores a la era de los antirretrovirales (los medicamentos actuales que frenan el avance del VIH en el cuerpo), como el de toda una generación del grupo de teatro caraqueño Rajatabla (la mejor, según la crítica), cuyos integrantes habrían muerto en similares fechas de los 90 a consecuencia de una fiesta que ofreciera, años atrás, un conde italiano y a la que habrían asistido durante una gira por el viejo continente. No obstante, las enfermedades de transmisión sexual no son exclusividad de los gays por más que seamos una población vulnerable, ni es el VIH/SIDA la única. Entre las muchas revelaciones de mi padre hacia mí  (qué asco) están las “venéreas” que contrajo a lo largo de su intensísima vida, incluida una gonorrea que adquirió en Madrid y que por poco lo deja estéril (y a este mundo sin lo más bello: yo). Quizás no sea cosa de maricos sino de hombres. Él, muy franco, me dijo que no puede follar con condón, que es una cosa más fuerte que él. 

Mi primera experiencia “a pelo” la tuve con mi primer novio (Bochinche de Carne) y francamente en su momento y aunque ahora me de cuenta del error, no me dio miedo. He notado cómo la mentalidad venezolana hace que el uso del preservativo en vez de ser visto como una muestra de inteligencia e inspirar confianza (se cuida) inspira lo contrario (con quién habrá estado), como si entregarse sin goma de por medio fuese una muestra de pureza. La segunda sí fue terrible, la llevé a cabo con un hombre muy promiscuo. Me acuerdo de que después de ser penetrado fui inmediatamente al baño a expulsar su semen y que, en el acto, escuché cómo el muy patán se reía de los sonidos que produje. Yo estaba aún de amores con Bochinche, recuerdo haber llorado alguna noche creyendo que tenía VIH y que se lo había pegado; sé que es muy dramático pero yo tenía 16 ¿Quién no ha vivido un cuento así? Hace como cinco años un chico con quien estuve saliendo me dijo que posiblemente tenía hepatitis; sólo habíamos tenido sexo oral "¡Así se trasmite la hepatitis!" pensé. Resultó no ser nada pero, antes de estar seguros, al mirarme en el espejo me veía amarillo. 

Hace unos años mi primo Jesús, tendría entonces una edad similar a la mía ahora, me pidió que le echara un ojo “atrás”. “No son hemorroides” exclamé enseguida (que de hemorroides sé bastante, ellas son parte de mi herencia española); se trataba de una especie de coliflor rociado con sangre corrompida que manchaba su ropa interior de amarillo y marrón y que expedía un hedor acre, que no puedo compara con alguna otra cosa que conozca, y no por lo fuerte, que lo era, sino por su extraordinaria peculiaridad; los ojos se me aguaron frente a tal pestilencia y me diron arcadas. Para colmo todo aquello le producía un animoso picor. Para entonces yo todavía iba a discotecas de ambiente y recordé que, días antes, le había rogado que parara por favor de rascarse el culo en la pista de baile (aunque no sabía el por qué de ese grotesco gesto) que podían estarlo viendo. La escena cobró de pronto para mí mayor significado. Resultó que Jesús finalmente fue al médico, tenía verrugas de VPH o condilomas y, dado su descuido, se habían diseminado al punto de resultar un caso complicado de tratar. Mi primo siempre ha sido un personaje susceptible a estar distraído y su nueva condición lo pondría a prueba. 

El médico mandó a Jesús a ponerse una crema anestesiante para la próxima consulta, de manera de poder quemarle las verrugas entonces con una bombona de nitrógeno líquido, y que comprara papel plástico para envolver alimentos de modo de colocárselo arriba y no ensuciarse los calzoncillos. Total que el día de la consulta al muchacho se le había olvidado comprar el papel ese así que optó por agarrar una bolsa de pan marca Bimbo, recortarla y ponérsela. Cuando llegó a consulta y se puso en posición para la revisión ("acuéstate de lado y pega las rodillas al pecho" le dijeron, bonita forma de hacer que alguien pele el culo ¿no le parece?) la enfermera exclamó sorprendida “¿por qué estás todo manchado de azul? (el tinte de la bolsa al contacto con la crema le coloreó la piel y así la tuvo por días)”. 


El largo y doloroso proceso de quemado con nitrógeno (que tuvo lugar a lo largo de varias sesiones semanales) no dio resultado, así que se optó por mandarle una crema para el tratamiento de las verrugas cuyo nombre comercial es Aldara (por cierto hace no tanto me presentaron a una niñita y cuando le pregunté cómo se llamaba me respondió “Aldara” y yo “¡qué bonito nombre!”) y que le escocía la piel y se la resecaba "Víctor, esta cremita me tiene todo eso como si fuera madera mal lijada". Jesús fue tan descuidado que durante una reunión con su familia por parte de papá, uno de estos clanes enormes y difíciles donde reina el chisme y la competencia para colmo compuesto por muchos médicos, se metió al baño a echarse la cremita y dejó el sobrecito usado (porque la presentación de Aldara consiste en unos sobrecitos individuales) encima del tanque del retrete; alguien lo encontró y todos se enteraron del padecimiento.

Finalmente hubo necesidad de operar con un bisturí eléctrico, cosa que le dejó una suerte de mazacote chamuscado en esa zona tan sensible del cuerpo por un tiempo cercano a un mes y que le dificultaba mucho la ida al baño; más de una vez tuve que acompañarlo a sostenerle la mano mientras daba del vientre, lloraba y maldecía. Una gota de su sangre manchó el suelo y fue dificilísimo removerla. Para colmo hizo un show en la clínica porque se puso nervioso con la anestesia y empezó a gritar "¡Alguien dígale al Anestesiólogo que he consumido drogas!" debido a que cuando le pasaron el formulario había mentido, y menos mal que hizo el show porque la doctora tuvo que ponerle una dosis más alta o no se dormía (en la cara se le podía leer "drogadicto: con esto sí te vas a quedar dormido"). 

Así le pasó otra vez y otra más, puesto que las verrugas reaparecían y había que volver a pasar por el quirófano, hasta que el dolor se hizo corriente (claro, cada vez eran menos) al punto de que al poco de salir de su última operación Jesús decidió no suspender su viaje a Europa y, una vez allá, hizo de las suyas metiéndose en un sauna. Jesús regresó a Venezuela y, aún después de cicatrizado, le seguía molestando la zona "¡cómo me arde, chama!", por lo que hizo falta volver al médico; resultó que, presumiblemente en el sauna con la herida expuesta, también le habían pegado un hongo que se llama Clamidia (¿Le provoca un té de Clamidia?) “¡Otra vez me pegaron esa mierda!”. “¿Perdón?” respondí; y es que ya era la segunda vez que lo habían contagiado de lo mismo y yo no lo sabía. 


Como ven, la desidia de Jesús, más que su mala suerte (que también la tuvo y a la que puede estar expuesto cualquiera, al fin y al cabo sacarse la lotería no e s fácil pero todas las semanas a alguien le toca y para encontrar el destino sólo falta una oportunidad), lo expuso a mucha vergüenza, dolor, sanguaza y prurito.



[1] La Organización Mundial de la Salud define la promiscuidad como el mantener más de 2 parejas sexuales en menos de 6 meses. Saque la cuenta y admítalo: es usted un promiscuo o una promiscua

6 comentarios:

  1. Solo por puro morbo, que es de tu primo en la actualidad? esta en un leprocomio?

    ResponderEliminar
  2. No. Jesús (que ese no es su verdadero nombre, claro) está papeado como un toro y se rebusca bastante por Internet y las locas están todas deseosas de donársela así tengan que cogérselo (es más pasiva que otra cosa)

    ResponderEliminar
  3. Está muy mal que lo diga pero me he reído mucho. Escribes muy bien bien.

    ResponderEliminar
  4. Jajaja demasiado buena la historia amigo...te felicito. Recién hoy descubrí este blog y me ha tenido ya mas de una hora pegado aqui leyendo. Y lo mantienes actualizado! Estaré pendiente de tus actualizaciones.

    ResponderEliminar
  5. Tu blog está demasiado bueno. Como me he reído con todas las publicaciones, no por burla de la desidia sino por la genial forma en que redactas las anecdotas. Te recomiendo pero yaaaaaa

    ResponderEliminar