domingo, 17 de junio de 2012

Relatos de la noche en la que murió el glamour

Puede que estas líneas le parezcan vulgares. Más allá de homosexualidad, en nombre de Temis se ha hablado alegremente de intrigas, de enfermedades de transmisión sexual, de rebusque por Internet y en lugares públicos, de infidelidad, promiscuidad, drogas, y de travestismo en los bajos fondos, como si lo más normal del mundo fuese... y es que así es. Se ha puesto en tela de juicio la religión más de una vez así como el papel de la sagrada familia, y ha quedado plasmado el apetito por licenciosos malhechores como si del deseo de un niño por un globo se tratase. 

Foto de la urbanización Juan Pablo II (qué nombre tan rimbombántemente católico y posmoderno cutre)
 tomada del
Blog de Gustavo Legórburu


No tanto atrás, Margarita Zingg caminaba dejando un delicado rastro de fugaces plumas que poco a poco se le iban desprendiendo a su vestido (efecto minuciosamente pensado) por los caminos eternos de la bella Hacienda la Vega. Todo eso se ha convertido en enormes conjuntos residenciales compuestos por edificios comparables a un panal de abejas, cuyos apartamentos vendrían siendo las celdas y cuyo urbanismo, como todo en Caracas, jamás fue terminado, donde actualmente vive una clase media inculta desde siempre y si bien trabajadora y otrora fuerte, orgullosa y sencilla, que ahora está empobrecita, amargada y a veces se comporta de manera violenta (fíjese en el tráfico o cuando se abren las puertas de un evento de márketing, porque no voy a decir cultural, cómo se comportan las multitudes). Antes nos visitaba el Príncipe Carlos de Inglaterra para disfrutar de aquel maravilloso lugar llamado Le Club que tan bien supo manejar el catire Fonseca (esposo de la siempre correcta Carolina Bérenz), ubicado en el Centro Comercial Chacaito. Uno se podía encontrar a Christian Dior, que en paz descanse, de paso por la ciudad bien fuese para inaugurar una tienda como para visitar a su musa Mimí Guevara de Herrera Uslar, que en paz descanse también, suegra de nuestra Carolina Herrera (esa misma que se fue corriendo a Nueva York y que, al sol de hoy, creen española, francesa, mejicana o cualquier otra cosa menos venezolana).

Chacaito en la actualidad se ha convertido en un lugar que pocos asociarían con la realeza y para entrar al nuevo Le Club, oda a lo equivocado, con pagar basta, que no estaría necesariamente mal (al fin y al cabo hablar de abolengo en Venezuela es una enorme ridiculez) pero claro, el problema es que el dinero en nuestros días se encuentra generalmente en las manos menos atinadas. Vivimos en la noche en la que murió el glamour y los filisteos juegan con su cadáver.

Resulta que alguna vez soñé con ser un Revenga (apellido de la high) para luego darme cuenta de que lo interesante y la diversión hacía mucho que se habían alejado de la alta sociedad y de todo aquello con pretensión de serlo; entonces ¿por qué el empeño en aferrarse a los preceptos de respetabilidad de una clase media nula con intenciones de imitar a una alta sociedad en caída cuyas verdaderas costumbres y moral para colmo se ignoran? Luisa Gorrondona murió demente hace tiempo, afirmando que se la pasaba montada en bicicleta por el Country a pesar de que a penas podía caminar.

Rafael Domingo Revenga y Luisa Gorrondona, tomado de "Gente con personalidad y brillo" de El Universal.

No sólo fanáticos conservadores de la vieja guardia como Pancho Herrera Luque (que espero se esté pudriendo en el infierno) sino también, en nombre de irracionales aspiraciones y en detrimento propio, hasta los homosexuales, dentro o fuera del armario y en mayor o menor medida, se aferran a prejuicios: que si aquella es una puta, que qué asco Diosa Canales, que si cómo es posible lo afeminado del otro, que habrase visto que una trans participe en un concurso de Misses, como si estuviesen posesos por una señora de sociedad. A todos ellos mi mensaje más llano es "déjense de eso". Preocúpense por adquirir sustancia, que nunca está de más, sean y dejen ser, dejándose de vanos escrúpulos y ridículos complejos. Desinterioricen el machismo, el heteroxismo (palabra bonita con la que los machistas "cultos" a veces se autodenominan para no decir que son machistas pero poder abogar por sus atrasadas ideas) o como quiera llamarle. De eso tratan estas líneas.


Francisco Herrera Luque, médico y psicólogo de gran influencia en la cuarta, en su libro titulado "Viajero de Indias", que de acuerdo con su contraportada “analiza el proceso de formación psico-social de la población venezolana", describe la "sobrecarga sociopática" de la gente de nuestro país, la influencia que han ejercido sobre ella los factores hereditarios e inmigratorios, así como los lazos que la unen a las castas y la endogamia. Herrera incluye a los homosexuales en un apartado llamado “Manifestaciones de psicopatía o de graves enfermedades psíquicas” a pesar de que los psicólogos, incluida la Organización Mundialde la Salud, niegan que la homosexualidad sea una enfermedad. Una joyita el señor, pues.

viernes, 15 de junio de 2012

BASTA DE BALAS

Porque es un problema que nos afecta a todos



Apoye la campaña contra la violencia armada de Amnistía. Entre, regístrese y súmese al grupo; vaya a las actividades, firme en línea. Mañana estaremos a las 11:00 a.m. en Altamira Sur recogiendo firmas en físico por un tratado que regule el comercio de armas.

domingo, 10 de junio de 2012

Cruising en Caracas

El "cancaneo" o "cruising" es la acción o el hecho de mantener relaciones sexuales en lugares públicos (pero discretos), generalmente de forma anónima y sin ningún tipo de compromiso o atadura (de hecho a veces ni siquiera se saluda), precedida por un leve intercambio de miradas y gestos que dan a entender a la otra persona que se tiene interés.



Con la inseguridad enseñoreada que padecemos e históricamente hemos padecido, esto del “cruising” resulta complicado en Caracas; malhechores, policías y policías malhechores lo hacen difícil, sin embargo es práctica común. Sexo sin ningún tipo de compromiso en un lugar casual. A mí llanamente es que la cosa nunca se me ha dado bien; ni siquiera ligo en las discotecas, sin embargo, le presento un mapa de Caracas con diferentes lugares de “cruising” que he podido encontrar en Internet o que me han chismeado amigos y conocidos, así como consejos y curiosidades. Se trata de la opción con más probabilidades de terminar en coito casual si a usted le provoca un revolcón sin tener que irse a tomar un café que le dé gases en Arábica, o rebuscarse en Internet (dígase en Gaydar, Manhunt, Facebook, Sexy o no, HI5, Twitter, etc.) donde lo que hay son puras princesas a la espera de que las busquen sabrá Dios en qué lugar espantoso de la ciudad donde viven, les pongan una alfombra a sus pies y finalmente las lleven a los apartamentos fabulosos del este donde el Príncipe Azul mora sólo, porque muchas veces te dicen que "no, yo no me meto en hoteles". Además, la composición de los usuarios en Manhunt es más o menos la siguiente:


Este gráfico a su vez es la respuesta a la pregunta que me hicieron esta semana "¿Por qué en Manhunt, a pesar de la aclaratoria de mi rol, sólo me escriben pasivos?". No aplica pues ningún equilibrio en los roles ni la filosofía darwiniana sobre la preservación de la especie.

 Por un lado si usted ve a hombres musculosos por la ciudad con un teléfono celular pegado en la oreja caminando solos por ahí con una camisa medio desabotonada o embutidos en franelas dos tallas más pequeñas de las que les corresponden (generalmente peinados sus cabellos hacia arriba con gelatina y adornadas sus muñecas y cuellos con artesanías pasadas de moda, probablemente religiosas), los mismos se encuentran a la espera de clientes, haciendo la calle, pues, pero no todo en este mundo es prepagado. Los eternos solteros capitalinos contamos con espacios como el gimnasio improvisado del Parque los Caobos donde morenazos de lo más “trash” no rechazan lo que pueda darse de gratis, ideal para aquellos que se sienten atraídos hacia la "malandrofilia".




Los baños de los centros comerciales son un clásico ¡pero cuidado! Las historias de extorsiones por parte de los vigilantes sobran, como esta que me contó un usuario del chat de Mipunto (anteriormente citado): “Pasó un guardia, me miró con mucho morbo y muy calladito me susurró; yo pues le dije que sí, partiendo de que era una fantasía, y nos fuimos a un rincón apartado. Boca a la obra, a mis espaldas de manera silenciosa llegaron dos guardias más que comenzaron a agredirnos verbalmente. A él le decían que estaba despedido y a mí que iba preso. Esperaban de mí dinero y ni un centavo me dejaron. Al día siguiente volví a pasar y vi que el guardia que me tentó era amigo de los otros; todo fue un timo calculado”. Un usuario del foro Caracas Men Sex (sitio en Internet que recomiendo a los libidinosos caraqueños que gustan de los hombres) explica el fenómeno:

1.- Policía, vigilante, guachimán, bombero o militar que se acerque en la calle buscando sexo, lo que quiere es plata. “Si usted, como yo, no tiene problemas en pagar a cambio de una buena aventurilla, aclare las cosas antes de usar el servicio”.
2.- Si por re o por fa, cae en la trampa, lo más importante es mantener la calma. Si trabaja cerca, es una persona más o menos pública, sus padres son cardíacos, está casado con una beata, o tiene plata, “negocie su tranquilidad y pague la mordida”, eso sí, con calma y después de patalear, si no son capaces de pedirle que consiga más y seguirle jodiendo. Si está fuera del closet, no conoce a nadie por allí, o tiene la cara bien dura, recuerde que al final, si la cosa se complica, todo terminará en un mi palabra contra la tuya; dígale que usted no tienen plata, que si la cosa es irse a la comisaría, pues que andando, que qué se le va a hacer.
3.- Recuerde que el arma de ellos es chantajear a cambio de no exponerlo; si usted les da a entender que no le importa que lo presenten como gay en la fulana comisaría -a la que nunca lo llevarán-, seguro que lo dejan ir ¿Se imagina que lindo sería para ellos que sus compañeros y superiores se enteren de que los tiernos andan por allí montándole peines a tipos gays para matraquearlos? los podrían destituir por hacer algo así
4.- No se ponga violento, grosero, porque, sobre todo los policías, pueden llegar a darle una paliza o “sembrarle algo peor que un machete en la boca”.
5.- Trate de ubicarse en un lugar público, será más difícil lo del chantaje o que los tipos se pongan violentos.
6.- Si tiene las suficientes bolas arme un escándalo de macho vernáculo ofendido o de marica psicotizada, lo que le resulte mejor de acuerdo a sus talentos.
7.- Jamás prometa dar más dinero después, nunca den número telefónico, dirección, número de papá o del trabajo. Usted no trabaja: estudia arte, vive en una residencia y su familia no es de aquí. No entreguen la cédula, y si la entregaron y no se la devuelven para eso está la misión identidad...
8.- Si la cosa se agrava y usted se considera ciudadano con derechos, no dude en acudir a la unidad de disciplina del cuerpo donde trabajan los tipos (si son policías) y denúncielos. Ser homosexual no es delito ¡valerse de la condición de funcionario policial para extorsionar sí lo es! Usted los puede denunciar en su unidad disciplinaria o en la Fiscalía General de la República o ambos.

Hay cines licenciosos, como el viejo Cine Continental, de películas continuadas, para quienes no les importa el mal estado en el que se encuentra (se habla de goteras, de que entra la luz del sol por la grietas en el techo, las paredes tienen filtraciones, algunos asientos están dudosamente húmedos y hay charcos) o el también por el estilo Cine Urdaneta.

Está el complejo de rascacielos en franco deterioro llamado Parque Central donde supuestamente hay tomate y no me extraña porque los últimos pisos de las torres residenciales están conectados y forman unos espacios inmensos, en desuso, a los que se puede acceder sin problemas ¡todo un escenario fetichista! Cuentan con un salón de gimnasia de espejos envejecidos, piano destrozado, baños sin agua, muebles deshechos y decenas de rincones sórdidos; eso sí, aquello es al extremo solitario y me supongo que peligroso. Mi mejor amigo vivía en un apartamento que quedaba justo debajo de dichos espacios y dice que por las noches escuchaba como si estuvieran arrimando muebles arriba; él creía que se trataba de fantasmas, aunque creo que esos seres en vez de decir cosas como “¿dónde estarán mis hijos?” dirían cosas como “¡por favor, llamen a la policía!”.

El Cementerio General del Sur. Dejé este lugar de “cruising” para el final puesto que me parece de lo más aventurero, sobre todo por su conocido nivel de peligrosidad y las supercherías que trae de cola. Un participante del foro Caracas Men Sex que no le tiene miedo a los muertos, ni a los vivos, ni a las “venéreas”, ni a Dios, ni a nada, cuenta: “En la entrada, cerca de los sanitarios, se la pasan tipos pendientes. Yo me levante a un carajo como de veintiséis, cara de malandro, y había otra mariquita que estaba pendiente con un hombre maduro que no estaba nada mal (…). El chico con aspecto de malhechor y yo conversamos y comenzamos a caminar por el cementerio, nos adentramos y entre unas lapidas se sacó el…”. Total que al final le acabaron adentro y se fue a soltarlo después de un rato en los baños de una tienda de comida rápida.



A saber cuántos lugares más de cruising no habrá y más considerando la dificultad que presenta Caracas a la hora de marcharse de casa de los padres. Sin embargo mis amigos de clase media serían incapaces de hacer “cruising”, lo de ellos son mañas diferentes, como rebuscarse por Internet así hayamos explicado al inicio de estas líneas las dificultades que esa empresa presenta. Al final todos, cuando la juventud nos haya abandonado y si no tenemos unos cuerpos de esteroides, terminaremos acudiendo a los chicos de pago; esperemos contar con los recursos entonces.

Y el que quiera novio que le pida a San Antonio




Hasta el próximo domingo.

domingo, 3 de junio de 2012

Vergüenza, dolor, sanguaza y prurito

Desde ya advierto que esta entrada tiene un lenguaje fuerte y relatos sórdidos, más sórdidos que los de costumbre. 


Frente a la "promiscuidad exacerbada"[1] son inevitables consecuencias y si además tomamos en cuenta que los eternos solteros solemos vivir la vida intensamente... Cuando un homosexual fallece la hipótesis siempre más rumoreada es la del SIDA (por eso espero irme de este mundo a consecuencia de un accidente de avión o algo así), por más que en la actualidad se trate de una enfermedad crónica de la que morir sea raro; sin embargo son famosos los cuentos anteriores a la era de los antirretrovirales (los medicamentos actuales que frenan el avance del VIH en el cuerpo), como el de toda una generación del grupo de teatro caraqueño Rajatabla (la mejor, según la crítica), cuyos integrantes habrían muerto en similares fechas de los 90 a consecuencia de una fiesta que ofreciera, años atrás, un conde italiano y a la que habrían asistido durante una gira por el viejo continente. No obstante, las enfermedades de transmisión sexual no son exclusividad de los gays por más que seamos una población vulnerable, ni es el VIH/SIDA la única. Entre las muchas revelaciones de mi padre hacia mí  (qué asco) están las “venéreas” que contrajo a lo largo de su intensísima vida, incluida una gonorrea que adquirió en Madrid y que por poco lo deja estéril (y a este mundo sin lo más bello: yo). Quizás no sea cosa de maricos sino de hombres. Él, muy franco, me dijo que no puede follar con condón, que es una cosa más fuerte que él. 

Mi primera experiencia “a pelo” la tuve con mi primer novio (Bochinche de Carne) y francamente en su momento y aunque ahora me de cuenta del error, no me dio miedo. He notado cómo la mentalidad venezolana hace que el uso del preservativo en vez de ser visto como una muestra de inteligencia e inspirar confianza (se cuida) inspira lo contrario (con quién habrá estado), como si entregarse sin goma de por medio fuese una muestra de pureza. La segunda sí fue terrible, la llevé a cabo con un hombre muy promiscuo. Me acuerdo de que después de ser penetrado fui inmediatamente al baño a expulsar su semen y que, en el acto, escuché cómo el muy patán se reía de los sonidos que produje. Yo estaba aún de amores con Bochinche, recuerdo haber llorado alguna noche creyendo que tenía VIH y que se lo había pegado; sé que es muy dramático pero yo tenía 16 ¿Quién no ha vivido un cuento así? Hace como cinco años un chico con quien estuve saliendo me dijo que posiblemente tenía hepatitis; sólo habíamos tenido sexo oral "¡Así se trasmite la hepatitis!" pensé. Resultó no ser nada pero, antes de estar seguros, al mirarme en el espejo me veía amarillo. 

Hace unos años mi primo Jesús, tendría entonces una edad similar a la mía ahora, me pidió que le echara un ojo “atrás”. “No son hemorroides” exclamé enseguida (que de hemorroides sé bastante, ellas son parte de mi herencia española); se trataba de una especie de coliflor rociado con sangre corrompida que manchaba su ropa interior de amarillo y marrón y que expedía un hedor acre, que no puedo compara con alguna otra cosa que conozca, y no por lo fuerte, que lo era, sino por su extraordinaria peculiaridad; los ojos se me aguaron frente a tal pestilencia y me diron arcadas. Para colmo todo aquello le producía un animoso picor. Para entonces yo todavía iba a discotecas de ambiente y recordé que, días antes, le había rogado que parara por favor de rascarse el culo en la pista de baile (aunque no sabía el por qué de ese grotesco gesto) que podían estarlo viendo. La escena cobró de pronto para mí mayor significado. Resultó que Jesús finalmente fue al médico, tenía verrugas de VPH o condilomas y, dado su descuido, se habían diseminado al punto de resultar un caso complicado de tratar. Mi primo siempre ha sido un personaje susceptible a estar distraído y su nueva condición lo pondría a prueba. 

El médico mandó a Jesús a ponerse una crema anestesiante para la próxima consulta, de manera de poder quemarle las verrugas entonces con una bombona de nitrógeno líquido, y que comprara papel plástico para envolver alimentos de modo de colocárselo arriba y no ensuciarse los calzoncillos. Total que el día de la consulta al muchacho se le había olvidado comprar el papel ese así que optó por agarrar una bolsa de pan marca Bimbo, recortarla y ponérsela. Cuando llegó a consulta y se puso en posición para la revisión ("acuéstate de lado y pega las rodillas al pecho" le dijeron, bonita forma de hacer que alguien pele el culo ¿no le parece?) la enfermera exclamó sorprendida “¿por qué estás todo manchado de azul? (el tinte de la bolsa al contacto con la crema le coloreó la piel y así la tuvo por días)”. 


El largo y doloroso proceso de quemado con nitrógeno (que tuvo lugar a lo largo de varias sesiones semanales) no dio resultado, así que se optó por mandarle una crema para el tratamiento de las verrugas cuyo nombre comercial es Aldara (por cierto hace no tanto me presentaron a una niñita y cuando le pregunté cómo se llamaba me respondió “Aldara” y yo “¡qué bonito nombre!”) y que le escocía la piel y se la resecaba "Víctor, esta cremita me tiene todo eso como si fuera madera mal lijada". Jesús fue tan descuidado que durante una reunión con su familia por parte de papá, uno de estos clanes enormes y difíciles donde reina el chisme y la competencia para colmo compuesto por muchos médicos, se metió al baño a echarse la cremita y dejó el sobrecito usado (porque la presentación de Aldara consiste en unos sobrecitos individuales) encima del tanque del retrete; alguien lo encontró y todos se enteraron del padecimiento.

Finalmente hubo necesidad de operar con un bisturí eléctrico, cosa que le dejó una suerte de mazacote chamuscado en esa zona tan sensible del cuerpo por un tiempo cercano a un mes y que le dificultaba mucho la ida al baño; más de una vez tuve que acompañarlo a sostenerle la mano mientras daba del vientre, lloraba y maldecía. Una gota de su sangre manchó el suelo y fue dificilísimo removerla. Para colmo hizo un show en la clínica porque se puso nervioso con la anestesia y empezó a gritar "¡Alguien dígale al Anestesiólogo que he consumido drogas!" debido a que cuando le pasaron el formulario había mentido, y menos mal que hizo el show porque la doctora tuvo que ponerle una dosis más alta o no se dormía (en la cara se le podía leer "drogadicto: con esto sí te vas a quedar dormido"). 

Así le pasó otra vez y otra más, puesto que las verrugas reaparecían y había que volver a pasar por el quirófano, hasta que el dolor se hizo corriente (claro, cada vez eran menos) al punto de que al poco de salir de su última operación Jesús decidió no suspender su viaje a Europa y, una vez allá, hizo de las suyas metiéndose en un sauna. Jesús regresó a Venezuela y, aún después de cicatrizado, le seguía molestando la zona "¡cómo me arde, chama!", por lo que hizo falta volver al médico; resultó que, presumiblemente en el sauna con la herida expuesta, también le habían pegado un hongo que se llama Clamidia (¿Le provoca un té de Clamidia?) “¡Otra vez me pegaron esa mierda!”. “¿Perdón?” respondí; y es que ya era la segunda vez que lo habían contagiado de lo mismo y yo no lo sabía. 


Como ven, la desidia de Jesús, más que su mala suerte (que también la tuvo y a la que puede estar expuesto cualquiera, al fin y al cabo sacarse la lotería no e s fácil pero todas las semanas a alguien le toca y para encontrar el destino sólo falta una oportunidad), lo expuso a mucha vergüenza, dolor, sanguaza y prurito.



[1] La Organización Mundial de la Salud define la promiscuidad como el mantener más de 2 parejas sexuales en menos de 6 meses. Saque la cuenta y admítalo: es usted un promiscuo o una promiscua