miércoles, 2 de mayo de 2012

Con respecto a su artículo "Miss Venezuela y los transexuales", Sra. de Capriles

Si aún no lo sabe, sepa que tal y como comentó Mario Vargas Llosa en su artículo titulado "La caza del gay" (entre otras perlas muy ciertas del Premio Nobel) la homofobia es un fenómeno bien difundido por parte de los periodistas latinoamericanos (qué raro nuestra región marcando la pauta del atraso) y el día de hoy salió publicado nada menos que en el diario El Universal un hilarante ejemplo de ese fenómeno tercermundista rubricado por la Sra. María Denisse Fanianos de Capriles, una hipócrita de la fundación católica Venezuela entre Líneas (ojo, no son las líneas que usted cree, ni éstas, sino éstas), y digo hipócrita porque si tanto defiende los principios de la iglesia debería tener al menos 12 hijos, como mi abuela, pero tiene muchos menos, es decir, que utiliza métodos anticonceptivos que son un pecado terrible, tal y como lo establece el Humanae Vitae pero se ve que ella lo de que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra lo desconoce, por lo que esperar que sepa de qué va la encíclica de Pablo VI sería pedir demasiado.




Aquí unas palabras dirigidas a la Sra. de Capriles por parte de un amigo que reside en España:

Estimada señora María Denisse Fanianos,

He tenido la oportunidad de leer su artículo 
"Miss Venezuela y los transexuales". Artículo que, más que en la de opinión, podría encajarse en una hipotética nueva sección de ofensa. Asimismo, me he tomado la molestia (con todo el sentido de la palabra) de leer su artículo "Fui criada en un hogar homosexual", observando así con sorpresa que no es la primera vez que se manifiesta de forma ignominiosa sobre el colectivo en el cual parece usted estar periodísticamente bastante interesada: los homosexuales, bisexuales y personas transgénero.

Si le soy sincero, no me sorprende que aún haya personas que piensen y se expresen de aquella manera sobre una minoría sexual en vías de normalización en casi la totalidad del mundo desarrollado. De hecho, aún sin compartir en absoluto su punto de vista y su manera de entender la sexualidad y la naturaleza del ser humano, le diría que está en su pleno derecho de pensar según su formación social o religiosa la haya determinado. Lo que sí lamento muchísimo es que un medio de comunicación escrito que es de las principales referencias periodísticas de nuestro país a nivel nacional e internacional se haya permitido hacer eco de tales agravios hacia una importantísima parte de la población, no sólo nacional, sino mundial.

Desde que la Organización Mundial de la Salud desclasificó la homosexualidad como enfermedad en 1990 se han sucedido numerosos avances a favor de su normalización, incluyendo aquí legislación sobre uniones civiles, matrimonios, delitos relacionados con ataques homófobos, e incluso adopción. Actualmente veintidós países (cuatro de ellos latinoamericanos) reconocen las uniones civiles entre personas del mismo sexo; nueve países (dos americanos, seis europeos y un africano) elevan esta unión a la categoría de matrimonio. Para nadie es un secreto que estos países son, entre otras cosas, importantes referentes culturales y dignos ejemplos del desarrollo de los derechos humanos para el resto del mundo. Greffrey Reed, coordinador de la Organización Mundial de la Salud en materia de enfermedades del cerebro, anunció en el Congreso Nacional de Psiquiatría en España la voluntad de dicha organización de descatalogar la transexualidad como enfermedad psiquiátrica.

Por lo anteriormente expuesto, señora Fanianos, me parece que sus conceptos sobre las "verdades fundamentales de la vida y de la naturaleza" son completamente erróneos. Y se tornan extremadamente ofensivos cuando blande sus argumentos: "y quien quiera hacer algo distinto, se le respeta por supuesto, pero debe mantenerlo en su privacidad y no pretender que se imponga en la sociedad, dando un mal ejemplo a los niños y jóvenes". Mi pregunta para usted, señora Fanianos, es quién se cree usted para decirle a otro lo que puede o no puede hacer público de su vida. ¿Quién se cree usted para instar a la gente a ocultar su orientación sexual? ¿Ocultaría la suya si fuese yo quien le dijese que me parece vergonzosa?Exhortar a la gente a ocultar su preferencia sexual sólo denota una carencia total de sensibilidad humana, que ha llevado a muchas personas homosexuales, bisexuales o transgénero a situaciones de depresión, angustia e incluso a la decisión de quitarse la vida por no soportar la presión de personas que, como usted, utilizan estos argumentos falaces para minusvalorarlas o tachar de anormales sus conductas. Pero no se queda usted ahí, sino que además califica de "mal ejemplo para los niños y jóvenes", como si usted, en su labor de policía moral, pretendiera tapar el sol con un dedo: ocultar una realidad tan grande y presente en todos los ámbitos del mundo actual y de la historia universal como lo es la presencia de minorías sexuales en nuestra sociedad. El mal ejemplo, señora Fanianos, es lo que está usted dando.

"El sencillo pueblo venezolano" (para utilizar sus propias palabras) nunca se ha caracterizado por apoyar violaciones a los derechos humanos. El artículo 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos recoge que "toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición"; asimismo, el artículo 21.1 de nuestra Constitución venezolana reza que "no se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona". No confunda sencillez con simpleza, señora Fanianos. No es lo mismo un pueblo sencillo que un pueblo sin valores democráticos.

En la actualidad resido en un país donde mis derechos como homosexual están plenamente garantizados. Cualquier ataque hacia mi persona fundado en discriminación sexual sería constitutivo de delito; asimismo, se me reconocen los derechos de contraer matrimonio tanto con una mujer como con un hombre, según yo lo prefiera; y eventualmente, si mis condiciones personales lo permiten, el derecho de adoptar. Visto esto, me sume en una gran tristeza ver cómo en mi país no puedo hacer la mitad de las cosas que aquí, en España, puedo hacer como persona perteneciente a una minoría sexual. Además, al leer un medio de comunicación de mi país, como lo es el periódico para el que usted escribe, tengo que soportar agravios y difamaciones dirigidas a mi condición sexual, cosa que ningún diario respetable se permitiría incluir en su contenido. No pretendo que usted llegue a entender mi aflicción; pero, por otro lado, sí esperaría que no se le diese a usted cabida en los medios de comunicación para extender semejantes ofensas y ultrajes.

Le pido por favor que, cuando tenga ocasión, extienda sus disculpas a la comunidad homosexual, bisexual y transgénero de nuestro país, en relación con lo proferido en sus artículos publicados en El Universal. Asimismo, aprovecho para recomendarle la lectura del blog de la destacada abogada y activista por los derechos de la diversidad sexual, la profesora Tamara Adrián (http://tamaradrian.blogspot.com.es/), donde seguramente podrá usted despejar sus dudas sobre este colectivo que tan mal conoce.

Sin más que agregar y esperando que esta carta la encuentre a usted y a los suyos en buena salud, me despido con un cordial saludo.

Atte.,


P. D.: Podría usted también incluir una fe de errata en la siguiente aseveración "Y el pueblo venezolano, por su sencillez, entiende perfectamente una de las verdades fundamentales de la vida y de la naturaleza: el hombre con cromosomas XX nace hombre y la mujer con cromosomas XY nace mujer", por ser esto evidentemente incorrecto.


Bueno, afortunadamente y gracias a Dios esta señora que desconoce hasta las Leyes de Mendel (quien ya salió a decir que reza por los que la "insultan"; por cierto si alguien conoce su dirección que se la indique al Sr. Manuel Gago quien está interesado en mandarle el libro de biología de Serafín Mazparrote, lectura de educación básica) será bendecida con la alegría de tener un hijo o un nieto LGBT, lo que le permitirá redimirse. Es una cuestión estadística, tiene 6 hijos y si el 12% de la población es LGBT sólo necesita alcanzar la suma de 4 nietos, nada improbable. Si bien lo dice mi mamá, "uno debe callarse la boca porque es rara la familia que no tiene un marico o una puta". Esperemos que en breve podamos vivir en un país donde estas vergonzosas cosas no se sigan repitiendo, que hasta la "conservadora" Colombia y la "machista" Méjico nos llevan la delantera en cuanto a la promoción de los derechos de las minorías sexuales. Sé que tiene un costo político debido a la corta mentalidad de los electores de este país, pero es justo y necesario.

Podemos hacer algo; reenvíe la carta que escribió mi amigo (que está muy decente) al correo del pueblo de El Universal: correodelpueblo@eluniversal.com no sea flojo; le tomará sólo un minuto.

1 comentario:

  1. Hay mucho que comentar acerca del pensamiento de la Sra. Capriles. Yo lo resumiría diciendo que ella es un troll, sin saberlo.

    En todo caso, quiero mencionar la gracia que me causó que asumieras que nuestra doñita usa métodos anticonceptivos. Creo que no has captado lo perturbador que puede llegar a ser el cristianismo. Yo me atrevería a decir que no los necesita y que solo tiene sexo con fines reproductivos. En criollo: es frígida, y la culpa derivada de su educación cristiana le impide disfrutar de la sexualidad como tú o yo podríamos hacerlo. ¿Sabrá ella lo que es un orgasmo?

    Te lo digo, esa educación religiosa es la peste.

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