viernes, 6 de abril de 2012

La obsesión por los extranjeros y las ganas de creerle a charlatanes


Llámese complejo o gusto por lo diferente, que no puede haber gay del norte en Caracas porque aquí se alborotan: quedan prontamente hechizados, se les mete algo en el cuerpo, como un mal de San Vito, por no decir que se comportan como canes hembras en periodo reproductivo y se desatan las más alocadas pasiones que, luego de la llegada a la luna y próximo a vivir la era del turismo espacial para nuevos ricos, el ser humano posmoderno se puede permitir. Es como si tuviesen un chip en el cerebro que los predispusiera hacia las racistas ideas de “mejoramiento de la raza” del dictador Pérez Jiménez en los 50, por las que, durante esa década, se les abrieron las puertas a los inmigrantes europeos y no a nuestros vecinos del hemisferio.


¡Extranjeros de países en color azul, vengan a mi país que tendrán un éxito sexual con el que nunca soñaron! (Esta promoción no aplica para países del extremo oriente)

Hablemos entonces de un francés, bajito y gordito, de labios gruesos (y no muy europeos, la verdad), aunque de carnes muy claras y frescas, que cambió los Alpes por el calor abrasador permanente del trópico, recibiendo de esta manera una atención con la que, sospecho, jamás soñó. Mucho antes de llegar ya estaba haciendo desastres por Internet, y me consta desde una tarde lluviosísima de julio cuando almorcé con mi amigo Diego, un morenazo de mi edad que trabajaba como redactor en un circuito radial y actualmente vive en Nueva York. Diego me habló maravillas de con quien venía “chateando” desde hacía unos meses, que incluso se escribían por correo ordinario (con lo lento que es en Venezuela), una intensidad de pasiones que me pareció extraña dado que jamás se habían visto en persona y los separaba un océano, por más que las nuevas tecnologías unan. “Tú no entiendes; entre él y yo hay una conexión real y profunda”, me decía.

El francés con el que Diego tenía una “conexión real y profunda” llegó y, al día siguiente, ambos se vieron en la inauguración de una exposición de arte: hablaron, rieron, el francés acompañó a Diego a la puerta, todo un caballero. Parecía pues que la cosa tenía futuro, pero una sombra terrible oscurecía el cielo desde el litoral; luego de la galería, el francés prácticamente se esfumó, para hacer su aparición un tal Argenis, de La Guaira, quien le escribió a mi amigo el siguiente mensaje privado a través Internet (el texto en realidad era mucho más largo, estaba muy mal redactado y para colmo los párrafos estaban infantilmente enumerados, así que en realidad lo que presento a continuación es un resumen) que para mí engloba toda la idea:

“1) (…). No soy amigo "íntimo" de Tomy, sino que, para dolor de muchos, soy su PAREJA (así mismo, en mayúsculas). Formamos y mantenemos una relación basada y fundamentada en la confianza (continúa con otras cursilerías por el estilo). 2) No le veo (…) importancia al hecho (de) que lo hayas conocido en febrero, si con eso pretendes hacerme ver que lo conociste antes (…), pues sí, te lo confirmo (…). En cuanto a los detalles, lo sé, los tiene, los hace, es en esencia un romántico (…). 3) El cambio en su actitud se debe a que, así como te conoció a ti, conoció a N cantidad de chicos más a través de su perfil en Gaydar, como sería lo más normal que ocurriera (…). Me permito en este punto comentarte que lo conocí con el único objetivo de ayudarle (…), pensé que podría (…) enseñarle la ciudad (…). Lo demás vino sólo, (…) de manera espontánea (…). Yo conocía de tu existencia, así como de muchos otros chicos con los que Tomás eventualmente conversaba. Sé bien que le escribías con frecuencia (…) (él) me decía que eras muy insistente. (…) Siempre le preguntaba (…): ¿tú le has dicho a ese chico que tienes novio, que no estás interesado en él? a lo cual me decía que no, porque le daba un poco de lástima (en negrita) y no quería hacerte sentir mal. No (…) creo que sea prudente que sigas buscando a Tomás, entiende que eso ya no puede ser, y que el verlo, el tratarlo, sólo te hará más daño. (…) Lamento que todo esto haya ocurrido de esta manera. Mis mejores deseos para ti. La vida sigue...” y el texto también.
 

Una vez juré amor eterno e inolvidable, de Kleenex® y todo, con tal de llevarme a alguien a la cama. Se trataba de un madrileño y le dije que quería ser su novio, que creía que podíamos construir un futuro juntos, y, como esas, otra tanda de promesas vacías, cursilísimas, absurdas para lo poco que nos conocíamos y fundamentadas en sentimientos que, desde luego, yo no sentía. Si bien estuvo mal por mi parte, lo cierto es que decir palabras bonitas, y falsas, es una de las técnicas más difundidas a la hora de buscar no sólo atención sexual sino beneficios de diversa índole. Incautos que se las crean sobran. Hay quien hace del palabreo su estilo de vida en vez de considerarlo una opción desesperada.

Es aquí cuando retomo al francés y a un amigo diferente a Diego, que me llama por teléfono para compartir conmigo su ilusión, con total voz de enamorado: “Estoy pendiente con un francés bellísimo, esta semana lo conocí, me acerqué a donde vive y le hice el sexo oral en las escaleras de su edificio; quiere que seamos novios”. Esas palabras, a parte de parecerme un contrasentido, me sembraron la duda: “¿Cómo se llama el francés?”, “Tomás” fue la respuesta ¡Tomás! La casualidad era demasiada y, a partir de unas preguntas de confirmación, lo comprobé: ¡el Tomás de la mamadora se trataba del mismo Tomás de Diego, ese ennoviado con el tal Argenis, el tipo de los correos intensos! Total que al final, una vez que el francés consiguió trabajo y se estabilizó, mandó al tal Argenis a freír espárragos y se buscó un moderna con el fin de, acertado o no, empezar su ascenso social en el trópico.


Por lo visto T es un brujo de verbo encantador y pocos escrúpulos, haciendo de las suyas en el terreno más abonado posible para sus fechorías. Total que, como le dije a Diego, para mí que el francés, al margen de tanto infantilismo y calor suscitado, sencillamente optó por el hombre que le proveía de más comodidades: el que tenía casa y carro. Mientras tanto, mis dos amigos, un par de hombresotes con muchas oportunidades y sin necesidad, peleándose conmigo por haberles dicho lo que estaba pasando (y yo también por mi venita inocente pero chismosa), en especial la mamadora, 3 años después de lo pasado y aún no hemos recuperado nuestra amistad tal y como era.

Creo que los gays en Caracas no nos terminamos de querer lo suficiente; quizás el hecho de que te inculquen desde niño que estar muerto es preferible que ser maricón influye, no lo sé. Esta estrada está dedicada a todas esas amistades que se perdieron por culpa de un macho que no valía la pena.

2 comentarios:

  1. Ah que Tomás tan verbo, a cuántos no se habrá echado al plato?

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  2. A veces las palabras tienen un peso mayor del que creemos! ejemplifico ya que hace 3 anos, alguien quien para ese momento consideraba uno de mis mejores amigos! me echo tres mil quinientas maldiciones (De las cuales ninguna porsupuesto se cumplieron como fueron predecidas) debido a un complot entre lenguas venenosas, por culpa de un Contratado que no hizo el trabajo como se le habia requerido, por culpa mia por no haber revisado el trabajo requerido a tiempo y por culpa de mi amigo quien asumio que yo era un explotador que se ganaba 4 veces lo que pagaba. En ese momento lo primero que pense fue, que tan amigo podia ser esta persona quien me decia que yo estaba en sus lista de los BFF, si me ha echado 4500 maldiciones en un solo mensaje de texto, condenandome inclusive a la soledad eterna como mi castigo, es entonces cuando decidi sacarlo de mi vida, e ignorarlo por completo, aun asi trate de tener recuerdos positivos sobre aquella amistad que hasta entonces me simpatizaba con un chico al que admiraba. Es primera vez que hablo de esto, pero en el momento mas que las 4500 maldiciones en el mensaje de texto, me dolio que este amigo mandara a la mierda de por vida y por un mal-entendido una amistad de la que parecia ser de aquellas duradera, alguien en quien habia confiado plenamente y habia sido transparente, con el cual nunca habia tenido discusiones ni problemas, cayera a tal nivel, lo unico que pude pensar fue que todo el tiempo fue un hipocrita que fue guardando mierda y mierda detras de una falsa sonrisa y una carisma incierta, luego pense tambien que parte de la culpa la tuve yo, por alardar falsos supuestos, por una buena fortuna que se me avistaba, por no haber sido claro y por no haber trazado la linea entre la amistad y el trabajo, lamentablemente fuera cual fuese la culpa, la amistad nunca pudo recuperarse ni volver a ser lo que fue, talves por simplemente dar por alto el hecho de que debio haber existido una disculpa de ambas partes y embolsillarse el orgullo que habia logrado levantarse tan alto como una muralla, del no dar el brazo a torcer. Por alli dicen que las buenas amistades perduran y terminan superando los malos entendidos, que terminan perdonandose y se termina olvidando las cosas malas! Lastima que el venenoso mundo gay no permita que se cosechen dichas oportunidades. Y con respecto al post! La Thomas es repudiada actualmente por muchos, es una loca creida, arribista que se dio cuenta de la ventaja de ser extranjera en un pais lleno de Social Climbers, Snobs-Wannabe, Fake-Hypsters. Saluditos.

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