lunes, 12 de marzo de 2012

No todos los días te dedican unas letras como estas

Estoy

Estoy, cuando lo que antes parecía malo ahora es extraordinario. Estoy cuando dejo de verme en las fotos y comienzo a verlo a él que sale a mi lado. Así estoy. Cuando temo la ira del dios que he negado la mayor parte de mi vida; cuando el pacto que hice con éste no significa nada. Estoy cuando encuentro por fin donde colocar la frase, aunque acechan mi templo las sombras, la oscuridad no habita ya este hogar. Estoy temeroso de admitirlo. Cuando quiero que todos lo sepan, cuando al fin sé lo que significa querer gritarlo a los cuatro vientos. Cuando temo que él lo lea, cuando temo que él lo sepa; cuando temo que todo termine. Estoy como cuando niño fantaseaba aterrado la muerte de mis padres. Estoy cuando los gruesos lagrimones se insinúan en los bordes de mis párpados, cuando no sé si es tristeza o felicidad lo que me oprime las tetillas, cuando no sé si es placer o dolor. Cuando la carne se me marea y cuando siento los huesos. Estoy cuando el todo no importa siempre que en todo esté él. Estoy en el opuesto en el que siempre he estado, estoy asustado. Cuando lo que fue no es nada frente al ahora. Estoy cuando nada parece suficiente, cuando ya no me arrepiento de adonde estoy. Estoy cuando no estoy en el futuro sin él. Cuando no hay ya palabras por decir sino gestos. Estoy cuando estoy nostálgico de vivir. Estoy cuando ya no soy yo. Así estoy cuando estoy.
 

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