domingo, 20 de noviembre de 2011

Las Tops, leyendas del ambiente, bellas entre bellas


A tono con los noventa existió un grupo de amigos que se hizo conocido como “Las Tops”. A nivel mundial “Las Tops” fueron aquellas mujeres que triunfaron como modelos en las mejores pasarelas de la moda de esa década: Cindy Crawford, Linda Evangelista, Christy Turlington, Naomi Campbell, Claudia Schiffer; en Caracas lo fueron José Roberto, Jackson, Julio, Simón y Camilo, cinco chicos del centro de la ciudad, clase media baja, de alrededor de 20 años, delgados y de rostros muy hermosos, que se enfrentaron a la caraqueñidad de la forma más auténtica posible: eran muy “fuertes”. “Fuerte” es la manera como dentro del ambiente se denomina a los homosexuales más afeminados, y por tanto audaces o “arrechas”. Curiosamente, José Roberto, Jackson, Julio, Simón y Camilo se las arreglaban para ocultarlo todo a sus parejas, hombres que, si bien homosexuales, eran todo un ejemplo de masculinidad y que por lo general no habían terminado de salir del armario.
Las Tops” disfrutaban al máximo de las posibilidades que brindaba una ciudad que empezaba a dejarse de cuentos; según el día de la semana se presentaban en la discoteca de ambiente de moda (los miércoles Copas, los Sábados Fusión, los domingos “La Fragata”), y participaban en cuanta actividad gay se estuviese llevando a cabo, incluyendo, como concursantes, los certámenes de belleza para travestidos que se organizaban por aquí y por allá.
Aprovechando la alta popularidad de los concursos de belleza en Venezuela, en Caracas todos los años se producen en los bajos fondos montones de certámenes gay: el “Miss Venezuela Gay” (marca registrada, también conocido como el concurso “caro”), el “Miss Gay Universo”, el “Miss Peluquita”, el “Miss Global Gay”, el “Miss Miranda Gay” (que en el país la mitad de las cosas lleva por nombre al apellido del prócer de la independencia “Francisco de Miranda) y hasta el “Miss Chiquitica Gay Plus” (para travestidos adolescentes con sobre peso). Obviamente estoy exagerando.
Lo primero que una “candidata” necesita es el vestuario. Conseguir una peluca bonita y unos zapatos de tacón talla grande de pronto no sea fácil, pero lo más complicado es el traje de baño. No hay nada más diferente al cuerpo de una mujer que el de un hombre, y José Roberto, Miss Polonia, lo tenía claro. Es aquí cuando entra una viejecita, personaje extraordinario de la ciudad: La Chepa, institución que se dedica a confeccionar ropa de mujer a la medida… para hombres. La Chepa tiene el cabello blanquísimo, usa gruesas gafas para la miopía que hacen ver a sus ojos anormalmente pequeños, y exhibe un rostro de octogenaria dulce que no debe engañarle.
La modista empieza por tomarle las medidas a su cliente, pidiéndole primero que meta la barriga. Cuando el chico ya tiene los ojos desorbitados procede con la cintura, constriñéndosela lo más que puede con una cinta métrica. Si hay queja, La Chepa demuestra, con su quebrantada y envejecida voz, que ella puede quejarse aún más: “¡Cállate! Espero que me hayas traído los reales (el dinero) de una vez; las locas son muy malapaga” (poco responsables en los pagos de sus deudas). Luego de un breve silencio, en el que la anciana aprieta un poco más la cinta con sus huesudas pero poderosas manos manchadas por la senectud, se dirige a cualquiera que esté presente.
-Mira chica, sirve para algo y dime cuánto marca el metro
-78
-¡Así nada te va a quedar bien, mi linda! –Suele exclamar La Chepa dirigiéndose a su torturado cliente –Te tienes que entirrar (forrar con cinta adhesiva) bien esa cintura o ponerte un buen corsé –Y nuevamente a su improvisado asistente –Anota; cintura: 73
Los trajes de baño que hace La Chepa son de tela y, desde luego, no sirven para meterse en el agua.
Ahora vayamos al día de la gala.
Se abren las puertas de alguna sala dudosa, como el Teatro del decadente Centro Comercial Chacaito (lugar otrora de alto prestigio internacional a donde acudían personajes como la Princesa Margarita de Inglaterra o el diseñador Christian Dior a ver y a ser vistos, y que numerosos gobiernos después se presenta como ese parque urinal de vagabundos donde de niño uno jugaba), un par de horas después de la prevista, y las locas ardorosamente salen corriendo para conseguir puesto entre las primeras filas, cosa de que sus gritos sean escuchados por el jurado y las “Misses”. Si es el caso del Teatro de Chacaito, las paredes están desconchadas, el suelo viscoso, cada asiento (que algunos faltan, no sé si se los habrán robado o qué) ostenta dibujado unas especies de posaderas grises debido al uso, roturas, curiosos pegostes y quemaduras de cigarrillo ya que, a pesar de estar prohibido, la gente fuma. Es entonces cuando, dos horas después más, arranca el concurso.



Luego de un show introductorio viene el desfile del traje típico, cuyos diseños en su mayoría distan de los originales bien por ser muy de “drag queen” o por parecer pasteles de bodas mal decorados. Muchas concursantes llevan tangas tan pequeñas que varios testículos terminan exhibiéndose. El desfile en traje de baño (con todavía más testículos traviesos), el de traje de gala y, después de elegir a las finalistas, las preguntas. Lo cierto es que, por más que unas candidatas usan pelucas que parecen gatos muertos, zapatos poco elegantes, vestidos no muy bonitos; por más que unas caminan feo o exageradamente despacito, y responden muy mal a las preguntas, no se merecen las cosas que les gritan: “mardita”, “horrenda”, “esa pasarela pasó de moda en los ochenta”, “bruta”, “fea”, “le mamaste el güevo (pene) al diablo”. Jamás entenderé el chiste de ir de público a un certamen para humillar a las aspirantes.
En las dos oportunidades que acudí a concursos de belleza para travestidos me pregunté: ¿Qué estará pasando por la cabeza de esos chicos parados ahí en el escenario, vestidos de mujer, sufriendo las vejaciones del público?, sobre todo ¿Qué estarán pensando los concursantes que hacen esa pasarela de los años ochenta, en la que se camina tan lentamente mientras los denigran? Yo en su lugar, al escuchar tales ultrajes, hubiera procurado que mi aparición fuese lo más sucinta posible. A parte de sentirse atraído hacia el travestismo, hay que ser valiente. En una de esas, al momento de la coronación, ni a la primera finalista ni a sus amigos les pareció el resultado, así que subieron al escenario en actitud violenta gritando que el concurso estaba vendido y amenazaron con “rajarle la cara” a la ganadora, José Roberto, una de “Las Tops”. Creían los violentos que Miss Brasil se merecía la corona por haber respondido mejor la pregunta, que fue la siguiente: “¿Crees que un hombre puede llegar a ser una mujer?”
La cuestión era tan retorcida como las anteriores (“¿Qué debe hacer una familia si un hijo se declara gay con 11 años?”, “¿Cuál es el mayor deseo que un gay puede pedirle a Dios?”), parecía que aquella noche las preguntas las había redactado un cura. De su réplica dependía en gran medida el resultado del concurso, tomando en cuenta la lamentable participación de Miss Miranda (la otra favorita), cuya respuesta a “¿Cuál crees tú que es el futuro de la homosexualidad en Venezuela?” fue “Lo más importante es la familia”.
-Buenas noches –Dijo por ritual pero al instante continuó –Yo pienso que un hombre nunca podrá llegar a ser mujer, -silencio ante lo que parecía un suicidio –porque por más que nos operemos y nos operemos, nunca podremos ser honradas con lo más bello que hay en este mucho y que Dios sólo le regaló a la mujer –y se llevó la mano al pecho; su cara irradiaba emoción –la bendición de ser madre.
En público estalló en aplausos pero aquello, supongo, no era precisamente lo que quería escuchar un jurado lleno de travestidos y algún transexual.

Lo divertido de todo fue que José Roberto días después consiguió que su novio, su hombre de armario (no declarado) feo y sumamente varonil, parecido a como la mayor de las Brontë describió a Míster Rochester, lo acompañase a un bar gay, su primera salida por el ambiente, y lo primero con lo que por sorpresa se consiguieron al entrar fue una gigantografía de “La Ganadora del Miss Global Gay”, con foto de la homenajeada, acostada sobre un diván, sosteniendo la corona.

Aún pasada la línea del mal gusto la cosa puede tener su punto, o al menos despertar interés. Es como lo que me decía mi amigo el esnobista en relación con ir a los antros gay de Sabana Grande (una zona histórica de lugares de ambiente al oeste de la ciudad): “Son cosas que uno hace por diversión, como una travesura de niño bien, a conciencia de que están mal”. Un amigo me comentó cómo una lesbiana, víctima de sus adicciones, le preguntó si tenía cocaína en uno de esos antros (Las Dos Barras) y, como él le dijo que no, ella le metió los dedos por la nariz y luego se los chupó a ver si aquello era cierto. Curioso.

Pero, en fin, así como Caracas tiene una sutil pendiente natural que consigue que el agua emanada de las furiosas lluvias de la temporada húmeda, a pesar del mal alcantarillado, no convierta al valle en un lago sino que el torrente es llevado hasta el mar arrastrando consigo el olor a muerte y a enfermedad que a veces rezuman los sumideros en la temporada seca, con el pasar de los años poco a poco las leyendas del ambiente van quedando en el olvido. Unas “Tops”, quien sabe si por la presión de la sociedad, se metieron en el gimnasio, dejaron las plumas atrás y se convirtieron en hombrezotes; otras se operaron y terminaron convirtiéndose de verdad en mujeres, e incluso formando familias. Casi todos se marcharon a lugares diferentes. Quién sabe si Valentina, Abril, Julio, Simón y Camilo añoran hoy su alocada juventud.

4 comentarios:

  1. Pues la verdad no sabia que mi grupo habia sido una leyenda... Soy una de las Tops, ahora convertida en una Mujer AVRIL. y la verdad quien no añora su juventud jeje fuimos muy felices y la vivimos al maximo. por cierto no fue en los noventa fue en el inicio del milenio (año 2000)
    ahora tengo 30 años soy una mujer completamente y forme una familia!....ahora las TOPS vivimos en paises diferentes, Valentina y yo en España, Julio en FRancia y Simon y Camilo en Venezuela. Y lo mas importante nuestra amistad Nunca sera una leyenda....es una Realidad...LOs Amo a todos!!

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  2. Ohhhhh!

    Completamente de acuerdo con Avril. Pienso que la juventud siempre se añora, sobre todo porque es una época de despreocupación total y que disfruté al 100%.

    La amistad ha perdurado aun en la distancia. El cariño nos une.

    Julio

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  3. Esto es como un ¨nuestro insolito universo¨ pero version gay. Sigue asi tu ¨pluma¨ es muy divertida y elocuente.

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  4. astrid valentina!!!

    que bonito saber que se acuerdan de ti mas estando tan lejos!!! soy astrid valentina una de las tops, claro que extraño aquellos tiempos, en los que no había nada de que preocuparse porque todo lo tenias o nuestros padres se esforzaban por darnos gustos, ya esas cosas han cambiado ahora soy una mujer casada, aunque que ahora soy y me siento la persona mas feliz del mundo siendo transexual..... es verdad era muyyyyyyyy fuerte excesivamente hahahahahahaha pero la realidad, me hubiese encantado haber vivido mi vida de transexual en aquella época y por supuesto tener a mis amigos al lado lamentablemente no fue asi y a pesar de la distancia aun me parece que los tengo cerca y cuando hablamos por telefono es como estar acostado en la cama de la casa de alguna echándonos los cuentos.... los adoro amigos y gracias por siempre estar alli para mi!!!

    astrid valentina velasquez

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