martes, 22 de noviembre de 2011

Intelectualidad de mente simple (en teatro en Venezuela como reflejo de lo que somos)

Le tengo mucho respeto a realizar crítica de teatro en esta pequeña ciudad y con mi lengua de machete prefiero dejarle esas arenas movedizas al periodista Moreno Uribe  además de que mis conocimientos al respecto son muy limitados, sin embargo en esta oportunidad lo haré aunque sólo para ilustrar un punto. En el marco del Festival de Teatro de Caracas  (especie del recordado Festival Internacional de Teatro de Caracas, sólo que sin compañías extranjeras y muy poca promoción) el domingo fui a ver “Promoción honor a mis padres” escrita por Elio Palencia “uno de los dramaturgos venezolanos contemporáneos más representativos,  ganador del Premio Municipal de Teatro”. "Promoción honor a mis padres" (el enlace lleva precisamente a la crítica de Moreno Uribe, a quien, por cierto, le gustó), montada por la Fundación Rajatabla (indiscutiblemente la compañía de teatro más importante de este país) en el renovado Teatro Nacional, un teatro a la italiana en toda regla como para que cualquier cosa que pueda pasar en él resulte interesante. Con todas las papeletas para gustarme, la representación de "Promoción honor a mis padres" del día 21 de noviembre de 2011 al final no me gustó y me afloran ciertos escrúpulos al decirlo porque conozco a varias de las personas que están involucradas, pero es que no me gustó. No me gustó.
La obra estuvo correcta: la música en vivo, como debe ser, la puesta en escena bien aprovechada, tenía agua, arena, creativa en el buen sentido (ya les hablaré del malo), los actores bien, hasta los diálogos estaban bien; pero lean la sinopsis: En una playa de la costa venezolana, 7 jóvenes “con la vida por delante”, recién graduados de bachilleres en la Unidad Educativa “Símbolos Patrios”, se reúnen para celebrar. Una irónica fiesta en la que se dejan colar conflictos que rozan temas como la apatía, el machismo, la competitividad, los prejuicios sobre el aborto y la homosexualidad, así como las esperanzas secuestradas por una frustración heredada. Es sin duda una obra reflexiva sobre lo que fue y lo que podría ser, de cómo los hijos tienden a seguir el camino de sus progenitores, aunque ello los conduzca a revivir los sinsabores y los errores cometidos por sus Mayores.".
Argumento, sí, uno que debió pasar de moda hace 80 años y planteado de una manera bastante complaciente con los prejuicios de la clase media baja con la que, por cierto, se identificó muy bien el público, y no en el buen sentido; digamos que se reían cuando no se debían reír. Yo veía en frente de mí los valores vodeviles y vacíos de muchos jóvenes actuales, lo antipático de sus gestos, su bebedera de alcohol, su mal gusto, pero la gente encantada y en plan "sí así somos, qué de pinga ¡uuuuuuh, bebamos caña!".  Y es que el público fue lo peor de la noche. Cuando el personaje gay (suuuuper estereotipado) hablaba, salían las filisteas sentadas en las butacas a gritar esa expresión tan chusma de "¡aaaaaaay, vaaaaaale!", tan gastada y setentosa, me provocaba decirle a una, "mira mija, estás en un teatro ¿habrá algo más gay que ir al teatro? cállate la boca".
Bueno, el texto. Hay una expresión que me choca utilizar pero su significado viene muy a cuento: mentalidad de cachifa, y para colmo con trama escaza o nula, y esto es algo que he venido notando que está pasando con las obras venezolanas, se trata de una serie de personajes estereotipados que los ponen a hablar y ya, les parecerá muy vanguardista, pero a mí me parece tan mediocre como doblar una canción en escena. Como cuando fui a ver una obra sobre John Lennon, los personajes eran un colombiano bobo, un argentino presumido, un venezolano que sí era chévere y un mejicano que hablaba muy mejicano; vergonzoso, y no pasaba nada; lo peor es que ese año le dieron el premio Monte Ávila. Carai, las historias deberían contar con un principio un desarrollo y un final, hay ciertos fundamentos de los que no nos podemos olvidar y, ultimadamente, parece que no es que queramos producir un efecto sino simplemente que no hay la inteligencia para lograrlo: plantear un argumento a través de una historia, que claro que no es fácil, pero es que no se puede poner a una gente ahí en un platero a hablar gamelote y ya.
Queremos estar a la vanguardia. El domingo los personajes veían a lo lejos una lancha que se acercaba por el mar a vender drogas (¡qué excitante!), era la misma lancha pero entonces uno miraba hacia al público, otro hacia la derecha del escenario, otro hacia la izquierda y el último daba la espalda. Entre ellos hablaban pero yo particularmente nada más escuchaba al primero. Habrá a quién le haya parecido un recurso creativísimo, a mí me pareció pretencioso, mal logrado, innecesario, vacío (falto de significado), puesto ahí como un turista que posa para una foto de recuerdo y para colmo me sacó de mi concentración, pero como que eso es lo que le gusta a la gente aquí: creatividad. Esa palabra ya me pone a temblar y más cuando a la cultura se refiere: montemos el Cascanueces Flamenco, pongámosle unos visuales a todo, hagamos una versión de Tosca con un escenario posmoderno y vistamos a los personajes de cuero. Ojo, yo no estoy en contra de la innovación, pero vamos, esto no es innovación, esto es una mamarrachada.
¿Qué es lo peor de todo lo que le estoy contando a usted? Pues que me estoy refiriendo no a los montajes teatrales comerciales de estrellas de la televisión hablando mal del gobierno, de los hombres, de las mujeres o de ambos, sino a lo que se supone es nuestra más superada dramaturgia. ¿Cómo vamos a salir adelante con semejante intelectualidad?. Lo último bueno (y vaya si fue bueno, posiblemente lo mejor que he visto en mi vida) que vi en la sala de la Fundación Rajatabla fue el Marat-Sade en versión escénica de Ibrahím Guerra y con la producción de estudiantes recién graduados de la Facultad de Teatro de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Uneartes), de hace ya como 3 años, y eso es porque se trataba de una obra extranjera, podría decirse que clásica, que se representó tal y como es (y literalmente, que no creo que en ninguna otra parte del mundo hayan realizado tal montaje para tan poco público, como exige ese guión). Ojo, quizás se hayan realizado otras maravillas de ese entonces para acá y sólo estoy hablando de esa sala en particular (he visto cosas muy buenas en otros espacios como el Celarg o el Trasnocho Cultural), a lo que voy es que no se puede decir entonces que el teatro en Venezuela murió de SIDA junto a sus glorias en los noventa, talento hay, para mí es un tema de pluma, y mientras aquí eso no mejore yo creo que es mejor representar textos de afuera que estén bien hasta que todos aprendamos, productores y público (y me incluyo), antes de ponernos a estar inventando. Sí tenemos un talento, pero hay que cultivarlo y me da pánico que los chicos y las chicas que vi en el Teatro Nacional en escena estén creyendo que están interpretando algo que vale la pena, porque no es así.
Y es que así somos. El domingo, caminando por el centro rumbo al teatro veía nuestras glorias arquitectónicas una y otra vez ultrajadas: el Teatro Municipal mutilado por el Centro Simón Bolívar en el que a su vez construyeron un rancho en el ala sur (en serio, lo juro); "viviendas dignas" a ser construidas donde antes habían parques en la Avenida Bolívar, y otras que pronto harán que sea imposible ver el Arco de la Federación. En el parque Los Caobos, un museo abierto con letreros en los que podemos leer estupideces como esta: "...aquí se encuentran esculturas de grandes artistas como Julio Pacheco, Gaudi, Esté..." (Gaudi Esté es una sola persona; claro, sobrarán los que al leer eso y que sepan medio de algo se pongan a buscar el famoso "Gaudi" del parque, suerte a ver si lo encuentran. Eso es para que se hagan idea de qué clase de gente está encargándose de ciertas cosas importantes). No es sólo restaurar los monumentos del centro, aunque lo aplaudo.

Fachada del Teatro Nacional, por cierto con el Centro Simón Bolívar de fondo. Tengo mis conflictos con ese anaranjado puesto como imitando mármol que además no es original.
Necesitamos cultura, escaparnos de la inconsistencia que tan bien supo expresar el director de cine Tomás Gutiérrez Alea a través del personaje de Sergio Corrieri en Memorias del Subdesarrollo, si aún no la ha visto véala, es importante para entender por qué somos lo que somos, y no es porque estemos rodeados de "marginales", como podría decir un ciudadano de clase media cualquiera.
Francamente cuando alguien me pide consejo de qué ir a ver al teatro sólo puedo recomendar las cosas que monta Orlando Arocha y poco más, de resto... ojalá alguien me demuestre que estoy equivocado pero es innegable que al sol de hoy hacemos mejor cine que teatro. Bueno, por lo menos algo lo estamos haciendo bien.

10 comentarios:

  1. Shalom!!!.. estuve leyendo tus lineas y si en ciertos puntos tienes mucha razón,... en particular para mi el teatro es tan importante es aquella ventana que hace ver quienes somos, en tu caso fuiste a una función gratis y de lo gratis nunca se obtiene lo que se espera...en mi particularmente te cuento que en estos días fui a un teatro muy VIP Caracas, y he escuchado decir a uno de los actores que el publico era un monstruo, me quede sin palabras de momento..respire profundo y le dije "EL TEATRO SIN PUBLICO NO ES TEATRO / MONSTRUOS O NO SI EL PUBLICO NO TE APLAUDE NO ERES NADA"... disimuladamente le dije valora tu publico amigo.. en fin ese comentario de ese muchacho me dio pesar por el y por los muchos otros que pensaran igual. // confió en mi país hemos evolucionado en muchos aspectos en lo bueno y en lo malo pero hemos evolucionado.. y en cuanto a los monumentos arquitectónicos ni te comento amo el arte y lo bellas que es Caracas, el tan solo hecho de pensar en el estado en que se encuentran muchos monumentos me dan ganas de llorar... ejemplo : MESEO DE BELLAS ARTES TIENE COMO 1000 FILTRACIONES, terrible de verdad..

    Namaste @leoate

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  2. Ningún gratis, yo tuve que pagar tanto para "Promoción honor a mi padres" como para ver Tosca la semana antepasada en el Teresa y también para ver la de John Lennon xD

    Gracias por el comentario :)


    Abrazo

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  3. Ante todo tengo que pedirte disculpas por lo extenso de mi próximo comentario y debo agradecer tu preocupación por los múltiples escenarios presentes en tu entrada relativos a la cultura y quiero exhortarte a que continúes con tu labor.

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  4. No es fácil hacer teatro en la actualidad, en especial si se pretende ser actual. Existe una expresión peyorativa acuñada en el siglo XX que tildaba los hechos de desfasados, atrasados, absurdos porque estaban pasados de moda, esa expresión es "decimonónico". Aún se emplea y muy asertivamente. Si bien todo puede ser relativo al gusto hay ciertas cosas que sin duda están supuestamente desfasadas para personas cultas. El aborto, la homosexualidad y el machismo son ejemplo de éstas. Yo me sorprendí al ver la pieza, ya que mi experiencia con Rajatabla nunca ha sido satisfactoria – aún así no he dejado de ir a ver sus piezas –, y es que en cierta forma sus temas no me parecen actuales porque pienso que yo los he trascendido – o al menos eso espero –, pero no es así para la población como pudiste constatar al ir al Teatro Nacional este fin de semana.
    Si bien el público reía o reaccionaba de cierta manera en ciertos momentos y lanzaba expresiones que consideraste incorrectas, estaban reaccionando ante lo que ocurría y se sentía identificado con las situaciones y personajes. El argumento no escaseaba, sólo que cedía ante el tema. Esta es una gran falla si se pretende hacer una historia narrativa donde la trama enmascara lo que realmente es importante. Rajatabla se ha caracterizado por hacer un tipo de teatro de choque, de denuncia, donde se exponen sin tapujos los “males” de la sociedad actual, para muestra de ello la pieza ícono de Carlos Giménez, “Tu País está Feliz”. Si el día a día de la clase media de nuestra ciudad está plagado de los temas que “Promoción Honor a mis Padres” exponía, no puedo sino pensar que clases menos pudientes también estén plagadas de lo mismo, y la reacción del público, y su identificación con los personajes no da sino fe de esto.
    La actitud de los personajes no es sino un reflejo de lo que una sociedad es, sea bueno o malo, el público sintió empatía y una de las misiones del teatro tal y como lo repite el maestro Nicolás Curiel, es mostrar la humanidad para que ésta reaccione ante ello. Que se revolucione o no, eso depende de quien mira.
    Mirar y juzgar la cultura por cómo debiera ser, con ciertos elementos que debieran tener, no es sólo limitativo, es decimonónico, en especial comprendiendo que el estudio academicista de las artes (y parte del social) quedó estancado en el siglo XIX y que hoy día la posmodernidad ha admitido y son la base para la creación y muestra. Los valores y criterios bajo los cuales debían juzgarse las acciones culturales no se han desestimado y continúan, pero no son infalibles o únicas, y las alternativas, la diversidad es lo que la posmodernidad ha aportado al cerrado sistema que otrora fuese el único admisible.
    Tú mismo reaccionaste ante la pieza, lo cual te llevó a escribir este artículo. Quizá no reacciones porque el tema te pareciera tan relevante hoy día, tanto como que no te gustó la forma como se escenificaron. Entre el público habrá quienes sin duda pensará en sus padres y en sí mismos, tal y como yo lo hice, pensando que la vida transcurría y yo en negación hacia las figuras paternas, me encontraba poco a poco repitiendo patrones, que si bien han probado ser exitosos (dado que aquí seguimos), no son lo que quisiera ser, o lo que con ilusión quise ser cuando salí del liceo.
    Si algo puedo concluir haciendo esta revisión es que la obra es actual, no es una pieza atemporal como lo es Shakespeare, cuyos temas son hoy día tan válidos como los de hace 500 años, o los de los griegos clásicos que desde hace más de 3000 años hacen sombra sobre nosotros y esta pieza tiene mucho de ambos.
    No fue de mi agrado, pero agradezco que se haga, al igual que agradezco las campañas de prevención del embarazo, la no discriminación sexual, los derechos civiles; pero sobre todo agradezco que el público que haya llenado la sala no sea el mismo tipo de personas “cultas” de sólo una clase social, y que estén tan dispuestas a someterse a esos temas como lo hacen al ir al Teatro de Chacaito, o como otras que sólo van al Trasnocho Cultural.

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  5. Como Aitor, pido disculpas por lo largo del siguiente comentario.

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  8. No puedo ser objetivo con ésta nota por varias razones. La primera: No conozco el montaje de rajatabla, quise verlo, pero fue muy tarde. La segunda: No vi ninguna obra ni participé activamente como espectador en el Festival de teatro de Caracas, y la tercera: Soy un defensor de la dramaturgia de Elio Palencia.

    Ante esto permite que te corrija un par de cosas: Moreno Uribe no es un crítico teatral, es un reseñista que se basa en su subjetivo sentido del gusto para hablar de teatro.
    Y "El Festival de Teatro de Caracas" es un festival nacional derivado de la necesidad de cultural que tiene un país; que esté movilizado por el ente gubernamental, poco importa, pues la ciudad se vistió de teatro durante dos semanas completas a precios bajísimos y con la posibilidad de ver trabajos de agrupaciones teatrales del interior del país, hechos que deben aplaudirse.
    Por lo tanto, no es una resaca del antiguo "Festival Internacional de Teatro" organizado en el pasado por la comitiva del "Ateneo de Caracas" y demás.
    Con motivo de éstas palabras, déjame informarte que se está organizando un próximo "Festival Internacional de Teatro" de la mano de los Ramia y allegados culturales, una iniciativa, que debe aplaudirse, pues ya van más de 5 años, que una agrupación internacional de teatro verdadera no pisa nuestra tierra.
    Algo importante para sacar a algunos de este medio del encasillamiento ególatra en el que se encuentran.

    Con respecto a Palencia, creo que es uno de los pocos dramaturgos nacionales que se montan, algo harto necesario para la comprensión de una sociedad que no se entiende a si misma. Siempre he pensado que la dramaturgia nacional debe alzarse a la par de las consagradas internacionalmente. Creo que Palencia toca temas difíciles para el venezolano de a pie, ese Venezolano que ve con ignorancia temas complicados para una sociedad como lo son el alcoholismo, el homosexualismo, la pedofilia, y otros ismos o ilias. Una labor plausible y muy bien manejada, te pongo de ejemplo el maravilloso guión de "Cheila, una casa pá Maita" firmado por el mismo Palencia en base a su obra dramaturgica "La Quinta Dayana".
    Entonces es posible que rajatabla no haya hecho un montaje digno, pero si creo que es un montaje necesario.

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  9. Con respecto a como ver el teatro nacional, hay varias ramificaciones para su comprensión.
    Me parece muy fácil decir que ver una obra de Orlando Arocha puede ser un acto de cultura, claro, porque sus montajes estilísticamente barrocos, provienen del estudio de la escena en la escuela teatral de Francia, quizás haya cultura ahí, y claro que la hay, pero para los entendidos en la materia.
    Venezuela necesita un lenguaje propio, un lenguaje como el que Morris Merentes, por ejemplo está logrando con sus montajes, "Manteca" o "Bajo el puente" (Basado en poemas de Beckett, pero contextualizados bajo la miseria de los indigentes caraqueños) que hablan de una necesidad que tiene el pueblo, el ignorante, el que no ha estudiado.
    A mi en lo personal siempre me ha molestado esa visión manierista del arte, que debe existir ojo, pero que no es la última palabra, pues ese público que gritaba en mitad de la función, no debe molestarte, debe alegrarte, porque quizás es primera vez que está yendo al teatro, entonces de ti, que has estudiado, que valoras el arte, depende educarlo y hacerle comprender que hay maneras de percibir y de entender.

    Ahorita el teatro está pasando por etapas muy difíciles, la muerte de la televisión en el país ha hecho que la impostura y el deseo de aquellos modelos que se hacen llamar artistas invadan los escenarios, ofreciendo espectáculos basados en el divertimento más banal, no digo que debería dejar de existir, pero es una amenaza monopólica, de nosotros depende no dejarnos arrebatar todos los espacios.

    Entonces elige concienzudamente tu obra, tu teatro, y comparte lo que por derecho también es de otros, el poder del saber.

    Haz como yo, si te preguntan invita a que lo vean, nada pierden, en todo caso están ganando perspectiva.

    Un saludo.

    ;)

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