miércoles, 14 de septiembre de 2011

Crítica de cine: Saluda al diablo de mi parte (Festival Latinoamericano de Cine)

El Festival Latinoamericano de Cine trae a las pantallas venezolanas la pretenciosísima película colombiana “Saluda al Diablo de mi parte”, del Director Juan Felipe Orozco; 100 minutos de drama cargados de caminos comunes, con la actuaciones de Édgar Ramírez, Carolina Gómez (sus trapos y uñas de peluquería eran un escándalo, me la imagino diciéndole a la manicurista: "hágame las manos... para matar"), Salvador del Solar, Patrick Delmas, Ricardo Vélez y Juan Carlos Vargas.




Saluda al diablo de mi parte es la historia de Ángel y su hija, raptados por un poderoso hombre llamado Léder quien en el pasado habría sido víctima de un grupo de secuestradores del que hacía parte Ángel. Durante el secuestro Léder perdió la movilidad de sus piernas y ahora está dispuesto a todo con tal de lograr venganza. Contra su voluntad, Ángel deberá ser el instrumento de retaliación, aniquilando a todos los que participaron en el secuestro, si es que quiere volver ver a su hija con vida.”

Más allá de que me gusten o no las películas para hombres (peleas, tiros, gore, discursos trascendentales, que todo eso lo tiene) esta en particular cuenta con un guión tan básico que lo ha podido haber escrito un par de estudiantes de bachillerato mientras se decían el uno al otro “¡marico, sí, qué arrecho!” (es que me los imagino, debería grabarme y colgar el vídeo haciéndolo). Las actuaciones no son malas, pero es que no hay nominado al Globo de Oro que pueda acomodar algo tan vacío, no tiene ni un giro, nada; la palabra predecible se queda corta. Los efectos son cualquier cosa, la musicalización excesiva y demasiado profunda.

Lo interesante de esta película, sin embargo, y es que no todo podía ser malo (además de que no pretendo hacer aquí una crítica ordinaria, eso lo pueden googlear, habrá miles y muy buenas, como esta), son los muchos coqueteos homoeróticos fetichistas que contiene y que al menos a mí, particularmente, me compraron (ya para empezar que el malo se apellidara Léder prometía) y que son pues el motivo de esta entrada: máscaras de gas, hombres seducidos por los esteroides portando armas largas sin camisa, el policía corrupto de gran pecho interrogando a un par de muchachitos amarrados que luego veremos padeciendo torturas en interiores en plan Saló o los 120 de Sodoma, y Edgar Ramírez mirándole con deseo el paquete a Salvador del Solar quien a su vez usa un bigote tal y como lo podemos disfrutar divino de la muerte en el siguiente vídeo de concientización:


En fin, que detrás de Saluda al Diablo de mi parte hay manos homosexuales que la salvaron de ser un bodrio insufrible.

Por cierto, ahora que ganó Miss Angola y que el tema del racismo está calientito ¿Será que en Colombia todo el mundo es blanco o es que, al igual que hace Venevisión y demás productoras venezolanas, meter a actuar a personas negras es casi un tabú? Como en la publicidad de Polar que verán si van al cine a ver Saluda al Diablo de mi parte, donde lo únicos dos afrodescendientes que aparecen son obreros.

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