jueves, 1 de septiembre de 2011

Sodoma y el trópico


Soy un individuo perteneciente a la clase media suburbana caraqueña, crítico de los valores, mal gusto y prejuicios vodeviles del segmento social donde le tocó nacer; profesional, en sus veinte y más vicioso que una puerta vieja. Estoy dispuesto a demostrar mediante conocimiento empírico (o, como dirían por aquí, “kilometraje”, entendida la obsesión por los vehículos, sobre todo los rústicos, dominante en esta ciudad donde reina un apetito ciego por los símbolos de estatus) qué poco o qué mucho nos divertimos los eternos solteros del “elegante” este de Caracas por creernos todos unos Gorrondonas (familia de la alta sociedad venezolana, si es que eso todavía existe) o unos Kennedy, frente a lo bien que se lo pasa el resto.

El físico inglés Stephen Hawking en los agradecimientos de “Historia del tiempo”, tratado mediante el que pretende explicar a las masas qué es el universo, comenta cómo le advirtieron que por cada vez que escribiese una ecuación sus lectores se reducirían un 50%. Aunque procuraré evitarlo, espero que al surgir aquí un punto muy crudo o referencias a las nuevas tecnologías (principalmente a los últimos canales de comunicación producto de Internet, fundamentales en la actualidad) no abandone este ensayo la mitad de mis lectores. Me gustaría que estas divagaciones fuesen leídas de un tirón por, por ejemplo, mi madre, y demostrarme, y demostrarle a la intelectualidad, que habitualmente y con toda razón aborrece las publicaciones de temática gay (melosas y lastimeras) tanto como a los libros de autoayuda, que se puede pasar por encima de los prejuicios de manera natural y estética, si bien descarnada, con interés universal, así se esté hablando de sodomía y no sólo de sodomía sino de cualquier cantidad de temas “sensibles”, como la flor del castaño.

No es esto, pues, un “libro optimista”, que de todas las formas de “bisutería literaria” ninguna tiene el acrílico dorado y la piedra falsa tan obvia. Tampoco espere encontrarse con una explicación de lo que son las leyes segregacionistas1, aunque sí tengo claro que los derechos de las minorías son un tema de derechos humanos y que la mayoría de los ciudadanos y las ciudadanas los desconocen2. Se persigue una visión distante de la demasiado anhelada “normalidad", un quijote posmoderno de reputación dudosa, un Sade a la altura del ecuador.



1 “A lo largo de las historia han existido lo que se llaman leyes segregacionistas, que son aquellas que niegan u oprimen de iguales derechos a las personas por razón de condiciones normalmente relacionas con un prejuicio, así históricamente se le negaba a los negros iguales derechos que a los blancos, o a la mujer iguales derechos que a los hombres”. T. Adrián (Transexual, profesora de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bellos).  http://goo.gl/mod/oLuG
2 Basta preguntar en la calle a un venezolano o venezolana qué son los derechos humanos para descubrir que a pesar de que afirman conocerlos mencionarán un listado largo de “derechos” que en su mayoría no tienen nada que ver

4 comentarios:

  1. Ja! El primer comentario será mio! Saludos y que chevere que volviste

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  2. Este post me pareciò un " coñoquearrecho". Excelentes reflexiones .
    Saludos.,

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  3. wowww bendito google reader que me marcó en negritas la nueva entrada en tu blog. ya no nos dejes Valladares, por tu culpa tuve que refugiarme leyendo a Gerard Cortés.
    En serio, que gusto leerte!

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